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Opiniones de novelas:

Demasiado Amor

1.
“Demasiado amor es una novela insólita y extraña. En las primeras páginas, aunque llenas de alegría, la protagonista permite interpretar al lector un poco de rencor frente a esa disposición que a veces tenemos los seres humanos, cuando en una pareja uno de los dos se somete y dice sí, un sí absoluto…Esta novela es una alfombra sentimental preñada y bordada de los recuerdos y las vivencias de una mujer que trabaja, sueña, come y vive en función de su relación amorosa. Es por otra parte, una guía turística con descripciones detalladas y cuidadosas de todo: comidas, artesanías, paisajes, pinturas, música, cine, literatura, la increíble estructura espiritual que sostiene a nuestro país y que todo aquel que ame a México se sentirá complacido de verlo plasmado de esta manera. La prosa merece un comentario aparte: es magnífica, tiene un inmenso aliento poético”.
Elsa Cano,
Sección cultural del periódico Excelsior.


2.
“Hoy recomendamos que vayas a la librería de la esquina y compres Demasiado amor de Sara Sefchovich. El libro ganó el premio Agustín Yáñez de 1990 y está causando furor en la ciudad. Si un amigo no contesta el teléfono por dos días no te preocupes: está leyendo Demasiado amor”
Anónimo,
Diario de México.


3.
“Demasiado amor es un texto sorprendente en el que la autora lleva al lector de un lado a otro en un recorrido por México, indagando en la realidad exterior y en la realidad interior hasta mostrar la escritura como única posibilidad de existir. Desgarramiento y belleza en el contenido y en la forma, nos mantiene a la expectativa porque por ese camino buscado y rebuscado se llega al mismo tiempo a lo más profundo y doloroso de la miseria humana”.
Margarita Pinto,
Sección cultural del periódico Uno mas Uno.


4.
“Es una novela muy divertida, escrita con inteligencia, con malicia y humor, escrita con mucha gracia, muy bien resuelta. Hay erotismo y presencia de la mujer. Además, se involucra con México. En muy contadas ocasiones he visto una descriptiva geográfica tan espléndidamente matizada, donde los personajes se desenvuelven dentro de atmósferas refinadas y graciosas. Nos hace ver la riqueza que existe en nuestro país y además incide directamente en nuestra realidad actual, lo cual la convierte en algo muy valioso. La prosa es magnífica. Al escribir borda auroras boreales con intensos niveles de interioridad. Sara Sefchovich está demostrando por medio de su escritura, no solo de esta novela sino de todo lo que le antecede, pues se trata también de una ensayista de primera línea, una autodefinición muy propia para la creación.”
José Agustín, escritor,
Miembro del jurado que premió Demasiado Amor.


5.
“En su rehabilitación del género epistolar, Sara Sefchovich se desplaza por los distintos niveles de México y nos hace frecuentar su geografía, sus símbolos, su gastronomía, sus paisajes internos y épicos, sus costumbres ocultas y públicas y sus profundidades sensuales. El resultado: un logro literario, un relato que fluye y regocija, una exploración narrativa que elimina al turista a favor del viajero, la especie que jamás se desvanecerá”.
Carlos Monsiváis, escritor,
En la cuarta de forros.


6.
“Desde su título, esta primera novela de Sara Sefchovich nos invita a extralimitarlos hasta reventar. Propone que estimulemos los sentidos y que nos internemos en ellos para hacernos de colores, sonidos, formas y olores que habrán de resumirse en un erotismo acabado en la demasía del amor y de la sensualidad. Demasiado amor alterna dos viajes que bien podrían ser uno solo. En el primero la protagonista descubre un número pasmante de imágenes mexicanas que estamos hechos a ver sin mirar… Su segundo viaje es hacia las nuevas fronteras de la sexualidad…El resultado es una novela que a la vez puede ser cachonda y romántica, violenta y estática, macro y microcósmica. O sea, el retrato de una mujer que se describe a sí misma con gran destreza, con el ritmo de los maestros más olvidados del género. Ambas secciones –el matiz y el colorido de lo exterior y la profundidad sensual del interior, dependen de la otra parte para abarcar la totalidad de los sentidos. Demasiado amor es el estímulo total, puro, completo, en el cual se unen los humores de la sábana húmeda y de la tierra que se va pisando…Se deja leer como un grato suplicio que toleraremos hasta el final”.
Ignacio Padilla, escritor y crítico literario,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más Uno.


7.
“Si la literatura mexicana es la más pujante en lengua castellana del continente americano, no cabe duda que esto se debe en gran parte a las autoras…Sin embargo, hay que preguntarse si la escritura femenina constituye realmente un género propio o si habría que repartir estas obras entre los otros géneros novelescos, por ejemplo las novelas de la Revolución Mexicana. Hay sin embargo novelas escritas por autoras y enfocadas de tal forma hacia la identidad femenina que parece justificado incluírlas en un género aparte. Pero son pocas las novelas que satisfacen este criterio restringido, entre ellas contaré un solo ejemplo significativo: Demasiado amor de Sara Sefchovich.
Demasiado amor me emocionó profundamente. Creo que nunca he penetrado tan profundamente en la conciencia femenina como en este libro. Las últimas cuarenta páginas son de una belleza y profundidad trágica muy fuera de lo común en las letras de nuestros días”.
Karl Kohut, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos y profesor de literatura mexicana, Universidad Católica de Eichstatt, Alemania,
Literatura mexicana hoy, Vervuert Verlag, Frankfurt Am Main 1993, tomo II.
8.


“Libro de acción que es imaginación pura…viaje exhaustivo por todos los paisajes, climas, sabores, recuerdos, tradiciones, creencias y mitos del México real: un despliegue entre turístico y enciclopédico que no por insistente pierde su cariz placentero. Paralelamente a esto, la autora revela el sueño de toda mujer: el que la conduce a los tranquilos placeres domésticos y el que la dispara hacia todas las experiencias eróticas posibles…El golpe de mayor inteligencia se declara en el cambio de clima y de paisaje que procede al desgaste amoroso. Porque existe la pareja central, la enamorada, y lo que antes vivieron y disfrutaron en pleno auge del amor, se torna al declinar en parajes sombríos, malos olores y malas voluntadas. Todo se vuelve falsedad y engaño y el mundo entero se agria.
No me parece una historia tan divertida como afirman sus comentaristas. Este incesante flujo parece llevar dentro de sí una carga de lágrimas y de represiones milenarias”.
Mada Carreño,
Revista Siempre.


9.
“Gozosa, fluida, cachonda, la mujer de Demasiado amor sabe lo que es la vida y nos lo enseña. Sus cartas terminan con un acto de valentía: aceptarse, quererse y ser para sí misma”.
Elena Poniatowska, escritora,
En la cuarta de forros.


10.
“Demasiado amor nos ofrece una prostituta producto de una imaginación extravagante que hace del desempeño del personaje una experiencia absolutamente gratuita…La prostitución no es algo superficial y caricaturesco como se le plantea, así piensan las conciencias que crecieron en un ´hogar decente´, sino que es algo trágico. Es difícil hacer el comentario de un libro plagado de tantas deficiencias…sus posibles aciertos quedan sepultados bajo su ingenuidad y su descuidada factura…Es una novela fallida ya que ni el lenguaje ni la historia ni su estructura logran interesar en ningún momento.”
Roberto Bravo, escritor,
Revista Lectura
11.
“Sara Sefchovich construyó un libro muy bonito…con una heroína solitaria, ese es uno de sus encantos. Su literatura es densa, con una escritura elaborada y refinada, cargada de una vaga nostalgia. Que viva la nueva literatura mexicana, bienvenidas las muchachas, su aparición en la escena literaria es una revelación.”
Wladir Dupont, crítico literario,
Diario Do Brasil.


12.
¡Me encantó! Porque es una novela muy angelada y endiablada a la vez, porque la heroína trae dentro de ella muchas mujeres y mucha soledad y porque sabe vivir con intensidad lo que libremente elige”.
Guadalupe Loaeza, escritora,
en la cuarta de forros.


13.
“La mujer de Demasiado amor escoge ser prostituta, no es forzada a su profesión por la sociedad. Al escoger su propio camino, cambia el estereotipo de su condición de mujer. La novela se vale de elementos religiosos para configurar una visión distinta del arquetipo “prostituta” de la mujer mexicana…pero se invierten los planos, la acción de contricción se torna en una acusación para expresar la protesta de la mujer”.
Mirta A. González, estudiosa de literatura mexicana, California State University,
“La mujer y la literatura mexicana” en La cultura en México, suplemento de la revista Siempre.


14.
“Esta obra obtuvo el premio Agustín Yáñez para primera novela convocado por la SEP, el gobierno de Jalisco y la Editorial Planeta, pero el verdadero premio ha sido para los lectores que han podido deleitarse con una historia de mujeres escrita por una mujer ahora que se da una especie de boom femenino en las letras mexicanas… ofrece una rica y amena descripción de pueblos y comidas, costumbres, lugares, en cincuenta sesiones que recuerdan algo la estructura de Noticias del Imperio de Fernando del Paso”.
Anónimo,
Revista Todamérica.


15.
“Demasiado amor: espacio refrescante en la actual literatura mexicana, arrebatada y lúcida voz femenina, lúdicas instancias narrativas que fluyen incesantes. Demasiado amor o la historia de una totalidad amorosa, la apuesta completa de la vida misma. En esta novela Sefchovich nos habla de y desde las geografías terrenales y las geografías interiores, viajes contínuos a través de la línea de asfalto o bien por las autopistas de una sensibilidad moldeada de la ingenuidad a la locura…Es una novela que aspira a la totalidad, la mujer en la total capacidad de asumir su ser y su historia, para violentar, casi sin quererlo, las estructuras de una sociedad mojigata basada en la hipocresía. Mujer que le dice al pan pan y al vino vino, hasta encontrarse de frente con la iluminación, la pasión y la muerte”.
Víctor M.Navarro, crítico literario,
Sección cultural del periódico Ovaciones.
16.
“Aburridísima serie de catálogos turísticos, ecológicos y culinarios absolutamente prescindibles y predecibles, contienen todos los lugares comúnes de nuestra geografía y cocina…libro con méritos literarios sumamente reducidos, superficial, fallido en su intento de ser novela.”
Sandro Cohen, escritor,
Sabado, suplemento cultural del periódico Uno mas Uno.


17.
“Obra angelical y endiablada al mismo tiempo, alcanza una malicia rica en atmósferas graciosas y refinadas. Sumergirse en esta obra implica dejarse llevar por palabras pero sobre todo, toparse con un profundo sentimiento de amor pleno, en un destacado y poco frecuente estilo literario que fluye y regocija al lector”.
Anónimo,
Revista Jet Set.


18.
“Me tuve que comer tal cantidad de platillos, visitar tan cantidad de maravillas, ver a tal cantidad de gentes distintas, subir y bajar tantas escaleras, recorrer tantas carreteras, irme y venirme tantas veces en un solo fin de semana…pero la verdad es que desde que la empecé no pude soltarla y fue como uno de esos fines de semana únicos que hay en la novela. ¡Por fin una guía roji del erotismo! ¡Por fin las rutas de la pasión debidamente señalizadas! ¡Por fin una mujer que ya quisiéramos!”
Jesusa Rodríguez, actriz,
En la cuarta de forros.


19.
“La novela de Sara Sefchovich es la imposibilidad del amor duradero y el hecho de que se haya novelado con esa intensidad, aunque no profundidad, es aire fresco en el páramo de la literatura nacional donde por cierto, las mujeres han marcado la pauta al devolverle la amenidad a nuestras letras. Pero vale mencionaer que la novela debio titularse demasiada promoción o demasiada superficialidad. Vamos legitimando premios aunque solo sean obras medianamente aceptables.”
Mario Lugo,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más Uno.


20.
“La novela se estructuró combinando un monólogo interior del personaje con una serie de cartas que está mujer envía a una hermana y este contrapunto, en el cual en muchas ocasiones se examinan los mismos acontecimientos bajo ópticas distintas es sumamente interesante para la lectura de la novela.”
Felipe Garrido, escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro del jurado que premió la novela,
en el anuncio de la concesión del premio Agustín Yáñez.


21.
“Sara Sefchovich se desplaza por los distintos niveles de México y nos hace frecuentar su geografía, sus símbolos, su gastronomía, sus paisajes internos y épicos, sus costumbres ocultas y públicas y sus profundidades sensuales. El resultado es un afortunado logro literario, un relato que fluye y regocija.”
Anónimo,
Revista Tiempo libre.


22.
“Si es cierto que somos lo que comemos, es una verdadera suerte que no somos lo que a veces tenemos que leer, porque si lo fuéramos, los lectores de Demasiado Amor seríamos sacados furtivamente por la noche en una bolsa de plástico y dejados junto a un poste, como cualquier basura. El género basura comprende cuatro especies distintas: la basura aburrida, la meretricia, la falaz y la entretenida. Demasiado Amor combina las tres primeras y se olvida por completo de la última…Es completamente la falta de autenticidad, de valor literario o hasta erótico (al igual que otras manifestaciones de la corriente histérica femenina como Arráncame la vida de Angeles Mastretta o Como Agua para chocolate de Laura Esquivel). Hay más valor, más erotismo y las autenticidad en una gordita de la Villa. Me parece un delito de lo más ofensivo presentar este texto como una novela ganadora del premio literario, por un jurado al que habría que hacerle una trepanación y retirarlo de la circulación hasta que deje de contaminar,”
Sergio Monsalvo, crítico literario,
Periódico La Afición.


23.
“Demasiado amor retoma con frescura el recurso epistolar revitalizándolo. Las dos partes que conforman la novela se integran de manera casi imperceptible: la una explica a la otra y viceversa. El lector acaba por maravillarse con esta mujer desmesurada como lo es nuestra realidad social.”
Alberto Huerta, estudioso de literatura mexicana.


24.
“Pocas veces nos encontramos tan abruptamente a la pasión femenina como en este Demasiado amor que nos avasalla y nos trasmuta, nos enfrenta y nos sacude, nos eleva y nos deprime en un collar de maravillosas sensaciones…Su estilo es emotivo, sencillo, bello, excesivo, apasionado, melancólico, sensual, elaborado en conceptos pletóricos de los que difícilmente nos podemos separar…Su autora es una pluma que tendremos que seguir”.
Lilia Erazo,
Revista Meridiano 99


25.
“El asombro –porque provoca asombro- proviene de que la autora levanta el catálogo pormenorizado pero nuna moroso de las lagunas, de los mares, de los santuarios, de los juguetes populares, de las comidas y los dulces, de los volcanes, de las canciones…No se piense que las enumeraciones están puestas allí nada más al caer, como adorno rumboso o gusto barroco de la novela. Están allí porque son una metáfora y una historia de amor y revelan un conocimiento al detalle, a golpe de recuerdo y no de oídas, del país. Estos capítulos están más cerca de la poesía que de la narrativa… La protagonista, como su autora, tiene sin duda una de las capacidades menos comúnes: la de entregarse.”
Carmen Galindo,
Sección cultural del periódico El día.


26.
“En la narrativa mexicana ha ido ganando terreno un tipo de voz nuevo: el de una mujer… En Demasiado amor el primer punto es reconocer la presencia de una estructura interesante, aunque automatiza demasiado la alternancia de capítulos y a causa de esto la narración se vuelve totalmente predecible. La repetición gravita sobre el libro restándole viveza. Los lugares visitados, las comidas hechas y un muy largo etcétera es un material inerte, de una lentitud excesiva. Afortunadamente, las cartas de la protagonista a su hermana son todo lo contrario: aquí tenemos la parte activa de la novela. El desarrollo psicológico que se nos cuenta es no sólo creíble sino pícaro y desde luego simpático. Hay en el autodescrubrimiento de la heroína una carga de subversión notable que cuestiona a fondo los valores clasemedieros. Al tono lírico dado a las secciones amorosas se opone el tono humorístico y por momentos sarcástico de los otros capítulos. Además, la entrega de la protagonista a su vocación sexual es llevada con ritmo creciente que impide el aburrimiento. Una novela amable con los lectores pues les proporciona esparcimiento ligero, que une su voz a la de varias otras ya existentes en nuestra novelística de los años recientes”.
Federico Patán, escritor y crítico literario,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más Uno.


27.
“Sefchovich novels update and play with the mixture of titillation and prudishness…and include a subversive intent alongside their titillating effects…Demasiado amor not only develops and engaging narrative of an empowered female sexuality but also suggests that readers think about the relationship between traditional literary heroines and a general cultural misogyny…The discourse is about gender and about how a woman might in fantasy rewrite the social code. Demasiado amor offers a critique of the middle-class structure of gender roles…but it prevents the novel from grossness and from falling into heavy-handed eroticism or tedious social commentary.”
Debra A. Castillo, profesora de literatura, Cornell University,
Easy Women, Sex and Gender in Modern Mexican Fiction, University of Minnesota Press, Minneapolis-London. 1998, capítulo 5, “Reading Women: Sefchovich”.


28.
“Leí tu libro con la idea prejuiciada de toparme con una novela rosa, pero me contaste otra historia: una historia reconfortante y triste, llena de ilusión pero ilusoria. Para mí, lector común, en esta novela conviven dos lenguajes evidentes: el narrativo y el descriptivo. Mediante el primero, la historia es exquisita y gozosa, en el segundo el texto es exhaustivo y detallado, pesado y embriagador.”
Rubén Martínez, estudioso de literatura mexicana, Universidad de Colima,
en la presentación en el Museo de Colima.


29.
“¿Por que algunas mujeres pretenden que sus obras literarias tienen forzosamente que hablar de mujeres y de problemas de mujeres?¡Qué pobre hubiera sido el monumento a la mujer libre que construyó Cervantes, que pálida la imagen que trazó Dostoievsky si la creación literaria estuviera sujeta a estas limitaciones! ¿Es posible todavía seguir hablando de una literatura de mujeres y para mujeres? En los terrenos del mercantilismo sí que es posible. Pero me parece inadmisible la complasencia estética a partir de la sexualidad y el encantamiento con un grupo de mujeres exitosas gracias a su capacidad económica para promocionar sus fallidos intentos literarios: Sara Sefchovich, Silvia Molina, Ángeles Mastretta, Laura Esquivel. Deslindar el arte a partir del sexismo es una nueva forma de marginación, de empobrecimiento”.
Martha Elena Munguía, departamento de Letras y Lingüística de la Universidad de Sonora,
Diario de Sonora


30.
“Con un audaz entrelazamiento de historias y discursos, Sara Sefchovich crea y recrea la exhuberancia del país, el paisaje, el sexo, el amor. En Sara Sefchovich la ficción hace erupción, despega y estalla y abre la puerta a esa lava de suelos, presagios y voces que se agitan en su interior. El lenguaje es ebullición. La novela es una visión barroca, pletórica de imágenes.”
Jennie Ostrosky, escritora,
“Y los sueños, sueños son”, La cultura en México, suplemento de la revista Siempre.


31.
“En el boom literario femenino al sur del Río Grande, las escritoras han encontrado como deber propio el revelar una forma diferente de representar la realidad…y han impregnado su escritura con nuevas formas literarias e interpretaciones frescas de la realidad circundante, deshaciéndose de los tabúes existentes.”
Servando Ortol, Investigador de la Universidad de Guadalajara, Ponencia presentada en el Seminario del American Studies Program, Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, una parte de la cual fue publicada con el título “Las novelistas en el México contemporáneo, ficción y realidad”, Revista Signos.


32.
“Los galardones suelen concederse con una ligereza que intenta excusarse con apelativos que remiten al comercio o a las buenas costumbres pero no a la literatura, Sara Sefchovich desprecia los más elementales recursos literarios, están ausentes la economía en la trama, la limpieza en el lenguaje, la discresión mínima para que el lector no suponga el final desde el inicio, la tensión que da el oficio, el enigma que se alcanza con la inteligencia. Hay poca literatura y si la hay, es por descuido y omisión”.
Gerardo Ochoa Sandy,
Revista Proceso.


33.
“Una plegaria lírica que no solo gusta, entretiene, fascina o conmueve sino todo eso y más..enseña el rostro demacrado, el dolor profundo de la patria y del amor.”
Maya Khankhoje, poeta, traductora de Demasiado Amor al inglés, en Revista de Literatura, Montreal, Canadá.


34.
“Es la primera personaja feminista de las novelas mexicanas.”
Susana Vidales, feminista,
La opinión de Sonora.


35.
“Sara Sefchovich ha escrito una novela que siempre estará presente en la memoria de sus lectores. La voz de una mujer enamorada no puede ser más conmovedora que en esta obra, donde la sinceridad y la coherencia narrativas van de la mano de un humor amable y un sentido de humanidad y pertenencia pocas veces expresado con tal intensidad. ¿Literatura para mujeres? ¿Literatura feminista? ¡Simplemente literatura!”
Editorial Alfaguara,
folleto de presentación.

36.
Demasiado amor es una clara expresión del desarrollo literario de la posmodernidad mexicana...muestra la imposibilidad de la totalidad, pues su búsqueda no puede tener otra consecuencia que el fracaso. Al acumular listas con la pretensión de cubrirlo todo, se genera un conjunto que no puede ser sino caótico o ridículamente organizado: las categorías que permiten ordenar esa información se hacen absurdas, parecen retomar la burla borgeana a los principios clasificatorios. La novela muestra el agotamiento posmoderno de la posibilidad de representar, de historizar.Y además parodia la indagación por "lo mexicano" propia de la tradición ensayística, pues ello se resume en un largo inventario del inagotable México.
A la vez propone un rescate de un dispositivo narrativo: el que focaliza en una persona, en las experiencias de un sujeto en particular, y muestra que no tiene sentido registrar obsesivamente el mundo sino ver cómo es el que atraviesa la vida de los sujetos"
Eduardo Muslip
Estudiante de doctorado, Universidad Estatal de Arizona

Arriba

* * *

La señora de los sueños

1.
“Hace una semana, en este mismo espacio, hablamos sobre las expectativas que, inevitablemente, provoca el éxito (primero literario, después comercial) de la primera novela de Sara Sefchovich. La señora de los sueños, su segunda novela, no defraudará a quienes como yo, gozaron de aquel libro memorable”.
Myrna Ortega,
La cultura en Mexico, suplemento de la revista Siempre.


2.
“¡Wow! Sara lo volvió a lograr: escribir una novela que enseña, entretiene y enternece. La novela describe el prototipo de la mujer mexicana y la universalidad de la opresión de la mujer. He visto a la esposa del profeta en muchos hogares de la India y en el metro de Montreal, y quién no conoce a las heroínas de la literatura rusa y el alma de ese pueblo. La chica de Nueva York es un símbolo omnipresente de la cultura norteamericana. La interlocutora de Darwin, en el conmovedor capítulo que sucede en las Galápagos, es la mujer detrás de cada gran hombre y no me refiero a la consabida esposa. Y qué bien describe a las compañeras y a los fidelitos y al fidelote. En el personaje israelita se reconocen todas las emociones y tribulaciones que la autora le atribuye. Y en cuanto a la hermana Maya y a Bapu, qué bien los describe y qué bien describe las obsesiones escatológicas del viejito sin mermarle nada de sus logros y grandezas. Esto me es conocido porque Wardha es el pueblo de mi padre y el ashram de Gandhi estuvo en las tierras ancestrales de mi familia que le fueron confiscadas al tatarabuelo por los ingleses. La obra es perfecta, el aspecto sociopolítico y filosófico del libro es muy profundo y la trayectoria de la señora es alentadora.”
Maya Khankoje, poeta,
Revista de Literatura, Montreal, Canadá.


3.
¿Cuántas veces es posible vivir en el lapso de la existencia? En la señora de los sueños asistimos al milagro de siete mujeres distintas y una sola protagonista verdadera, de siete ambientes radicalmente diferentes sin salir del ámbito de una casa común y corriente, de siete estados de ánimo nacidos de un mismo impulso, de siete pequeñas joyas en este doble juego donde pueden cómodamente transitar quien sueña y quien lo lee. Vuelvo a encontrar aquí lo que desde Demasiado Amor me llamó poderosamente la atención: la facilidad con que el estilo de Sara es capaz de evocar atmósferas, de crear ambientes, de transmitir sensaciones. Es una prosa desbordada en la que todo es posible. La señora de los sueños es la forma de realización de los anhelos que todos llevamos dentro con las bridas atadas. Mientras la lógica insiste en marcar la diferencia entre sueño y realidad, la literatura nos recuerda que es posible vivir siete vidas o más.”

Rubén Martínez, estudioso de literatura mexicana,
Diario de Colima.


4.
“Lecturas y terapia: de allí parte un proceso que paulatinamente llevará a la protagonista a replantearse su vida. Los deseos desbordantes de Ana Fernández se manifiestan en sus ensoñaciones librescas y los conflictos derivados de estos sueños se plasman en su vida cotidiana. Pero la fe en la humanidad de sus personajes y en la eficacia de esa escucha terapéutica conducen el relato a una resolución final creíble y humana. No es una ficción íntima o doméstica, sino que se trata de situaciones, búsquedas, descubrimientos y luchas que remiten a problemas existenciales de hombres y mujeres.
Pero lo principal es que esta novela es un hecho cultural importante pues es una elaboración literaria feminista. A pesar de veintitantos años de existencia del nuevo feminismo en nuestro país, estas elaboraciones son escasas. La novela lleva a sus lectoras y lectores a una visión del mundo que no es panfletaria, sino una creación que incorpora de manera integral una perspectiva crítica feminista y lo hace con sutileza pero también con eficacia. En estos tiempos postmodernos en los que se supone que ya nadie cree en nada, le doy públicamente las gracias a Sara Sefchovich por el hermoso privilegio de compartir con sus lectoras y lectores el rico manantial de sus deseos y el entretejido de su erudición con su fantasía y sus ideales. Me gusta y me conmueve el idealismo irredento de Sara que no tiene pudor en mostrar sus sentimientos y su compromiso con las causas dignas”.
Marta Lamas, feminista,
“La pasión enjaulada de la señora de los sueños” en Doble Jornada, suplemento del periódico La Jornada.


5.
“Lamentablemente ciertas mujeres aún no logran desvincularse de su condición femenina enajenante y caen en el discurso maternal cuando se refieren a otra mujer. Esta solidaridad femenina vulgar solo refleja el carácter sexista y maniqueo de quien la ejerce. La capacidad de reflexión, de cuestionamiento y de transformación se anula por completo al tomar como base esta estrecha visión del mundo, por mas que se presenten o se consideren como académicas, investigadoras, escreitoras o simplemente como feministas. Así es como Marta Lamas encuentra complascientemente virtudes conceptuales y literarias en la novela La señora de los sueños de Sara Sefchovich y justifica que la mujer escritora aborde temas de la inmediatez femenina y que solo escriba de feminidades, la pobre. Son concepciones superficiales del problema. Si de esta forma, como la de Sefchovich, se pretende la reflexión, estamos perdidos.”
Alberto Farfán,
Punto de referencia.


6.
“A cuatro décadas de iniciados los movimientos por la igualdad de las mujeres en América Latina, la obra narrativa de Sara Sefchovich se alza como una síntesis de algunas de las inquietudes y vivencias más sustantivas que ha observado la autora a través de su amplio y sólido conocimiento de la vida social y literaria de México…Las voces narrativas que privilegia Sara Sefchovich son de naturaleza contraria a la tradición que representa al poder, el discurso se va enriqueciendo con alternativas antes proscritas por la oficialidad masculina. En el ensamblaje de escrituras y de voces, Sara Sefchovich ofrece una serie de juegos de intercambio entre lo público y lo privado. Si la personaje de Demasiado Amor se va descubriendo con la escritura de una serie de cartas, la de La señora de los sueños se irá encontrando a sí misma a través de la lectura. Pero lectura y escritura se relacionan con la sinrazón, y desde esa locura se ejerce un trabajo feminista, una suerte de discurso postcolonial a través del cual rescata de la invisibilidad social al personaje femenino y con ello sacude también de la enajenación burguesa al hombre latinoamericano.”
Carlos Arredondo, estudioso de literatura,
“Del feminismo al poscolonialismo en la novelística de Sara Sefchovich”, Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León.


7.
“El deseo de la metamorfósis a través de la ficción está allí. Me atrevo a pensar que este es uno de los puntos medulares de La señora de los sueños: la necesidad de sobrevivir por parte del personaje a través del sueño…Novela barroca suspendida por casi cinco siglos de búsqueda y revoluciones…capta tres de las visiones mas importantes que han conformado e influído en el arte y en la literatura del Renacimiento a nuestros días: la locura del pensamiento, el mundo como confuso laberinto y la vida como sueño. Siete son las metamorfosis, siete las moradas contenidas en el texto con sus respectivos interludios y la búsqueda de hacer permanente la luz del deseo y la iniciación espiritual a través del pasaporte de los sueños.”
Jennie Ostrosky, escritora,
“Y los sueños, sueños son”, La cultura en México, suplemento de la revista Siempre.


8.
“La señora de los sueños es una novela-ensayo cuya meta central no es la de contar una o varias historias sino ilustrar y hacer más amenas las propuestas intelectuales de Sara Sefchovich…La novela es un vehículo narrativo que le permitió vaciarse de algunas inquietudes éticas que la obsesionan.”
Elda Peralta, periódista,
en la presentación organizada por la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras, publicada en la revista Topodrilo de la Universidad Autónoma Metropolitana.


9.
“No se si Sara Sefchovich es una autora del siglo XX o una contemporánea de Sherezada. Con una perfección que raya en el virtuosismo, reconstruye siete personajes, siete situaciones, siete estilos literarios absolutamente distintos en tono, intensidad, cadencia y ritmo de lenguaje. ¡Que feminista tan inteligente es esta escritora y que buena en su escritura!”
Tere Ponce de Vega, periodista,
sección cultural del periódico El Sol de México.


10.
“Ana Fernández es una mujer que se realiza con la lectura y la terapia. Sara Sefchovich le regala a su personaje la libertad de inventarse a sí misma, de ser siempre otra, de salirse de su propio pellejo, de volar. Sara no solo nos regala países, tambien nos regala tiempo, objetivo, sentido último: el amor a la vida que estalla en todos los capítulos de La señora de los Sueños. Personalmente quisiera ser la Ana Fernández a quien Sara le abre las puertas de la esperanza.
Sara no solo es erudita, no solo es universitaria, no solo es investigadora, crítica y hacedora de libros de crítica, sino que ama a las mujeres, las promueve y las hace leer. Ha acercado a muchos y a muchas a la lectura y lograr que hombres y mujeres lean la engrandece y engrandece a quienes leen. Crítica implacable, Sara es ante todo honesta. Espléndido ser humano que siempre abre las manos. Es una mujer de una generosidad vital, una mujer manantial, una mujer río, una mujer cuenca de río, una mujer que quita la sed y allí está, siempre con su ánfora sobre la cabeza, con el ánfora sobre el hombro, una mujer de manos abiertas y fuertes como su hermoso rostro de mujer maternal, dadivosa y frutal. ”
Elena Poniatowwska, escritora,
revista Nexos.


11.
“En esta novela, Sara Sefchovich hace una lúcida reflexión sobre la psicología de lo masculino y de lo femenino, de allí que cada uno de sus personajes tiene una realidad reconocida. Consigue así situar al lector en el mundo real para luego llevarlo a la fantasía. Pero en la superficie y en el trasfondo del libro hay una corriente de protestas por la condición de la mujer en este país y en el mundo en general.”
Jacqueline Sáenz, antropóloga,
Revista Exámen.


12.
“En Demasiado amor el empeño de Sara de ennumerar, que la hace repetir lugares, hechos y cosas, me resultó fatigante. Sobre todo porque abusa, debido quizá a su entrenamiento de socióloga, de este recurso literario. Es como si para ella la enumeración mostrara su conocimiento total de nuestro país, cuánto trabajo.
En La señora de los sueños, Sefchovich aprovecha una vez más el mismo recurso. Repite, repite y repite. Enumera, enumera y enumera. Hace de su protagonista un catálogo de mujeres.”
Julia Esther Preciado Zamora,
“Un encuentro de dos voces: Ángeles Mastretta y Sara Sefchovich”, tesis para obtener el título de Licenciada en Letras y Lingüística, Universidad de Colima.


13.
“La mujer sigue siendo la obsesión de Sara Sefchovich y así lo manifiesta en su mas reciente novela La señora de los sueños, en la que ha comprometido no solo una larga investigación sino también todos sus recursos literarios. Pero la finalidad de la autora no solo es la de reflexionar sobre la existencia de la mujer sino también abordar temas sociales y políticos de distintas etapas históricas y ubicaciones geográficas. La narración es siempre sencilla y atractiva”.
Carlos Martinez Rentería, periodista,
Sección cultural del periódico El Universal.


14.
“En La señora de los sueños la autora despliega su gran talento literario, su imaginación y creatividad para regalarnos una historia muy bella y muy bien estructurada que nos llama a la reflexión y a la emoción”.
Anónimo,
Periódico Novedades.


15.
“La señora de los sueños es un maravilloso paseo por la literatura, las distintas culturas, los países, pero más que eso, es un paseo por los caminos y recovecos del alma femenina. Sara Sefchovich es una gran escritora, leerla me deja completamente maravillada. Sus novelas sorprenden cada vez.”
Elizabeth Subercaseaux, escritora,
Sección de libros de revista Vanidades.


16.
“La señora de los sueños carece de malicia en su estructura. Y es buena lástima porque Sara ideó una trama muy propia para toda clase de juegos narrativos, aparte del potencial irónico explotable en la situación planteada. El problema radica en lo predecible del mecanismo elegido para narrar. Sin variante alguna, Sara va alternando una secuencia en el presente y un episodio ocurrido en la imaginación, y en cada uno de estos tenemos la presencia de algún personaje famoso que Sara aprovecha para ironizar con buena pluma contra su imagen íntima. Es de justicia decir que recrea con propiedad la atmósfera necesaria a cada episodio y que idioma responde con verosimilitud a lo esperado en cada situación. Sin embargo, el estilo se carga de zonas con catálogos innecesarios y aquí es donde la novela pierde ritmo y se vuelve excesivamente descriptiva. No hay en ella buena tensión dramática sino eslabonamiento de eposodios. El libro cierra dejando en el lector la imagen de un discurso moralizador. Pero se lee con bastante facilidad y tiene momentos donde la ironía funciona con algo más que eficacia.”
Federico Patán, escritor y crítico literario,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más Uno.


17.
“En el mundo, aún en pleno fin de siglo, existe un enorme temor a que se conjuguen dos elementos subversivos: la naturaleza femenina y la lectura…Sara Sefchovich lo sabe y aprehende esta realidad en su libro La señora de los sueños. Sus páginas, escritas en una prosa fluída, deliciosa, atrapan al lector del otro lado del espejo y lo hacen partícipe del hastío y la enorme infelicidad que acosa a gran parte del mundo femenino. Este libro no se reduce al anecdotario plañidero sino es el pretexto para dejar muy clara una toma de posición acerca del papel de la mujer en el mundo actual.”
Anónimo,
Página Uno, suplemento del periódico Uno más Uno


18.
“La señora de los sueños es lo que suele llamarse una novela polifonica: la multitud de voces es parte de una textura riquisima, una de cuyas virtudes es la contínua variación en la manera de hacer intervenir a los personajes. La novela sigue el esquema clásico inicial de la novela moderna construida a base de episodios, cada uno una aventura, que se van sumando como en una sarta de perlas. El hilo que une los episodios y también el marco que los engloba es la figura del protagonista que se va transformando a lo largo del relato. Pero lo extraordinario de esta novela es que la señora de los sueños tiene muchas y diversas existencias y, lo que es otro rasgo original, que lo que conduce a sus transformaciones no son crisis sino un proceso manso, placentero y profundamente liberador.
Margit Frenk, estudiosa de literatura española, profesora emérita de la UNAM y El Colegio de México, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua,
“Los sueños de la señora”, en La jornada semanal, suplemento del periódico La Jornada.


19.
“Pocos libros he leído últimamente que sean tan ricos en los dos sentidos de la palabra como esta novela de Sara Sefchovich, rica por la multitud de cosas apasionantes que en ella se nos cuentan y por el complejo arte de su autora, pero rica también por sabrosa, por placentera. Su lectura nos tiene tensos de admiración y de interés y a la vez nos hace sonreír, instalados en el deleite. Sara se ha convertido en taumaturga, en creadora de prodigios, tiene en sus manos la varita capaz de sucitar maravillas sin descanso. Todo se le ocurre. Una vez abiertas las llaves de su imaginación, brotan desde dentro infinitos impulsos alimentados por lecturas sin fin y por una dedicación de investigadora que sin duda la ha tenido trabajando largas horas en las bilbiotecas.”
Margit Frenk, estudiosa de literatura española, profesora emérita de la UNAM y El Colegio de México, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua,
“Una porción de eternidad”, revista Literatura Mexicana, publicada por el Centro de Estudios Literarios, Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México.
20.
“Sara Sefchovich ha sabido llamar la atención del público y la crítica con dos novelas en las cuales explora, con vertientes radicalmente opuestas, la naturaleza de la mujer y la búsqueda de su liberación.”
H Pascal, periodista,
Revista Época.
21.
“La intención de La señora de los sueños es redimensionar para la literatura, que se parece tanto a la vida, la nueva significación de lo femenino”
Arturo Cordova Just, crítico literario,
Revista Dos puntos.
22.
“En la novela de Sara no solamente viaja la protagonista sino que viajan todos los personajes que están siendo leídos. La lectora se permite actuar su lectura y su vida se llena de energía, de creación, de la forma más sublime de locura. La lectura encarna la imagen de la libertad. Sara es una honesta rastreadora de los mecanismos mas sutiles del quehacer literario.”
Laura Esquivel, escritora,
en la presentación de libro.


23.
“La señora de los sueños no solo cautivó mi atención como lector en busca del placer textual, sino también me estimuló en cuanto a mis preocupaciones personales. Lo que más me intrigó es el papel que la lectura puede desempeñar en la vida, especialmente en la vida cotidiana. Y me interesó la vida de sueños que la señora elabora a base de lecturas. La variedad es genial y mantuvo mi interés en el proceso de descubrimiento que la llevaba a diversos lugares. Al comienzo las lecturas enfatizan mucho el papel individual de la mujer, pero más adelante van enfatizando cada vez más la vida en comunidad hasta que en los dos últimos capítulos reconceptualizan la dinámica entre individuo y colectividad. Me parece fundamental el énfasis en la dinámica colectiva del cambio y en la capacidad transformadora de la lectura, como pudo ayudar a la señora en su busqueda de cambiarse y cambiar la vida. En contraste con los estudios que enfatizan la lectura como inculcación de valores o ideologías, como lavado de cerebro, La señora de los sueños recupera el papel subversivo que la lectura puede tener. Este doble filo de la lectura, que puede ser usada para oprimir, aculturar y sujetar pero también para resistir, transformarse y liberarse, es lo que llama la atención. Y me gustó el énfasis en la imaginación, creo que hoy día no enfatizamos suficientemente su importancia, pero la imaginación es arma de resistencia, de lucha, de búsqueda. La novela acierta en ayudarnos a imaginar como una mujer ocupa ciertas posiciones en el mundo y como podría ocupar papeles que muchas veces le han sido negados por los prejuicios de la sociedad.
Me sorprendió y me gustó el final, ver como los cambios en la señora iban afectando positivamente a la familia. El papel del librero, el papel de la psicóloga, la idea muy eficaz de la repetición generacional, todo eso ha logrado plasmar narrativamente ideas que son familiares en textos puramente teóricos. Creo que en este sentido también es acertado el orden de las lecturas, en particular con el último capítulo. En este episodio hay una búsqueda por unir todo, por comprender las conexiones entre todo en la vida. En fin, me encantó la novela y me hizo pensar en la tendencia peyorativamente llamada literatura light que tiene que ver con el nuevo peso del mercado sobre la literatura”.
Daniel Anderson, jefe del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Kansas, Lawrence.


24.
“La segunda novela de Sara Sefchovich es una rearticulación femenina y feminista de elementos de don Quijote de la Mancha. La novelista mexicana construye su propia obra como heredera de la lengua y los textos de Cervantes. Como aquella, la novela se narra polifónicamente, como en aquella se presenta un universo de ambientes literarios y sociales, y como en aquella se trata de satisfacer a un lector, en este caso la lectora burguesa contemporánea. Pero si para Cervantes la lectura hace perder el juicio, a Ana Fernández le brinda el equilibrio sicológico y emocional, se vuelve para ella un vehículo de exploración intelectual, espiritual, sentimental, política, erótica, estética y
la lectura conduce a una transformación personal y familiar totalmente positiva. Lo femenino esté en que Don Quijote se vuelca hacia fuera y Ana Fernandez se vuelca hacia adentro, él sale al mundo a buscar aventuras, ella modifica su vida familiar, su casa y hogar y busca sus aventuras en las tarimas del teatro mental. No es la feminista Nora que abandona la casa de muñecas, sino que es una feminista al estilo mexicano que forja una revolución con pocos aspavientos para transformar el funcionamiento de la familia. Si Don Quijote es un idealista, Ana es un idealismo templado en el realismo, como si promediara y feminizara los extremos del Quijote y Sancho para salir cuerda y madura. Y es que no hay nadie que la excuse de sus deberes y responsabilidades como al Quijote y eso la obliga a actuar dentro de ciertos parámetros. Sefchovich demuestra que con todo y los privilegios de clase, la madre-esposa ve su libertad circunscrita por las expectativas tradicionales de su papel como mujer. La novela destila tanta ejemplaridad como Cervantes, queriendo enseñarle a su público no simplemente a leer sino a leer bien y a iluminar los caminos de su vida extra-literaria con las luces que se vislumbran en las hojas impresas.”
Juanita Garciagodoy, profesora de literatura,
“The Lady of Dreams, a Rightside-up Quijote”, ponencia presentada en el Congreso de Literatura Femenina Hispánica, Macalester College, St Paul Minnesota.


25.
“La señora de los sueños es otra vez, como Demasiado Amor, una novela de viaje, pero esta vez del viaje real y proscrito de la imaginación. Pero si soñar a lo mejor no cuesta nada, sentarse durante seis y hasta ocho horas diarias frente a una máquina de escribir o a una computadora le ha costado siempre a la mujer mucho más que al hombre. En el deseo de evadirse del sueño –y no en el sueño por el sueño mismo- y en la urgencia por dejar constancia y perpetuar la realidad y la maravilla de una historia, está la redención de un escritor, hombre o mujer.
Sara Sefchovich ha pasado a formar parte del grupo de narradoras mexicanas que nos invaden, nos envuelven, nos divierten, nos emocionan, nos sacuden y finalmente nos iluminan. La literatura de Sara Sefchovich tiene momentos realmente alucinantes y otros menos afortunados, pero no conoce el miedo.”
Mayra Montero, escritora,
en Librería Papyrus, San Juan de Puerto Rico.


26.
“In La señora de los sueños, Sefchovich recognizes the power of fiction effects. She deals with themes and images from popular women´s fiction for women and the melodramatic events that motor the plot will put the reader into the fiction, as the repeated truncation of fiction within a fiction. The formula romance appears, although the romantic happy ending is either ironized (Señora de los sueños) or projected onto an unlikely protagonist (Demasiado amor). At the same time, its obvious soap opera qualities, along with the emphatic repetition of images signaling the banalization of culture, offer a permanent dissonance, not an escape from fiction”.

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Vivir la vida

1.
“Vivir la vida es una novela que relata la aventura en que se ha convertido nuestra existencia en este país. Cada mañana, cuando nos levantamos para cumplir con nuestras obligaciones o con nuestros placeres, con nuestro trabajo o con nuestro ocio, ignoramos lo que va a suceder y nos llevamos sorpresas, unas veces felices y otras dolorosas. La vida cotidiana, el hogar, la familia, ya no son ese lugar pacífico y seguro en que se halla refugio del ruido y las dificultades, sino por el contario, es donde pasan los acontecimientos más importantes y donde nos esperan los grandes cambios, todos demasiado rápidos, al punto que apenas nos damos cuenta de ellos.”
Anónimo,
Sección cultural del periódico El Universal.


2.

“La nueva novela de Sara Sefchovich tiene un humor cáustico que denota la madurez alcanzada por la escritora. Su estrategia narrativa es doble, tiene un lado serio, real, y una aparente superficialidad que tiene un cariz de profundidad, de enseñanza”.
Evodio Escalante, crítico literario
En la presentación del libro.


3.
“Vivir la vida es al mismo tiempo una novela de aventuras y una novela intimista religiosa. Esta, en el mejor sentido del termino: el que supone una abierta confrontacion con Dios, tal como la de Job que dice aunque me destruyas te amaré Señor. Aquella porque este libro es en realidad una especie de manual de cómo sobrevivir la vida (así se deberia llamar), protagonizado por una mujer que vive varias vidas y que asciende y desciende tantas veces que no podemos menos que recodar esa carta del tarot, la rueda de la fortuna. La trepidante existencia de Susana transcurre medio en serio y medio en broma con frescura y aceptación amarga, en un tiempo que no es lineal, es discontínuo como en los sueños. La frescura, el ritmo, las imágenes como flashazos de cine, la ironía y el humor caracterizan a esta novela que expone la idea de un orbe azaroso, impredecible, infinito. Los detalles nimios, gestos, tonos, muecas y el hacernos cómplices de estos pequeños detalles es uno de sus mejores logros. Novela descarnadamente humana, tal como es la vida, nos hace percatarnos de que todos somos Job, todos somos Susana.”
Ignacio Solares, escritor,
“Vivir y sobrevivir la vida”, Los Universitarios, revista de la Universidad Nacional Autónoma de México
4.
“En su mas reciente novela, Vivir la vida, Sara Sefchovich se atreve a lanzarnos una personaja incomoda: Susana, la antítesis de la autonomía, seguridad, independencia, fortaleza, orden, liberación femenina. Sefchovich no le da tregua a su personaja y la vuelve casi retrasada mental por dejarse llevar por las circunstancias y las decisiones de otros, las situaciones se imponen, las mujeres nada elegimos. Eso produce gran incomodidad. Son muchos los absurdos y los excesos, las aseveraciones muy arbitrarias para estos tiempos que corren. Pero también ofrece una metáfora del país, un lugar donde todo puede suceder en un día, nada se puede planear y las decisiones se te imponen.”
María Antonieta Barragan, periodista,
Revista Paula.


5.
“Aprendí que vivir la vida es vivir sin pensar dos veces las cosas. Me emociona verte hablando como siempre, con todo al máximo en excesos: la fe que tras dos semanas hace sangrar, bosques que son un país entero en llamas, cantidades de papas fritas y refresco que alcanzan para toda la vida, las penas de amor que dan flojera y una pasión que es el motivo de la vida…y para acabar, saber que el mejor amigo de uno puede ser el viudo de tu marido…
Vivir la vida es un compendio ilustrado, revisado y mejorado de los principios e ideas con los que crecí, con los que crezco, con los que vivo y con los que me voy a morir. Son los principios y finales de lo que he escuchado siempre, en la sobremesa, a la hora de los pasteles, en el tráfico, es lo que está en mi memoria. ¿Qué se siente hacer un libro en el que estás tu casi desnuda pero nadie lo sabe? Lo que más te agradezco de este libro es que se va a quedar para siempre, para los nietos y los chosnos, para cuando poco a poco y espero que por turnos y en correcto orden, acabemos de vivir la vida.”
Rodrigo Sigal, músico,
hijo de la autora, vía internet.


6.
“Me encanta la novela, la narración se desplaza con mucha facilidad y ese desplazamiento se ve reflejado en la personalidad de la protagonista. Es una novela con mucho humor, en la que es obvia la pasión de la autora por el romanticismo decimonónico. Pero a mi parecer, también hay una estrecha relación con la narrativa picaresca. Susana tiene muchas características del personaje pícaro, como la narración en primera persona, los diferentes empleos con distintos patrones, que le den golpes, que padezca hambre, que abandone a sus familias, que evolucione como persona. Pero sobre todo que le gusta vivir. Esta novela se disfruta en su lectura.”
Antonio Arreguín, estudiante de doctorado en literatura mexicana, Universidad Estatal de Arizona.


7.
“¿No será que Sara y sus personajes tienen razón? ¿no será que en vez de vivir la vida es más bien que la vida nos vive a nosotros? En la novela de Sara lo bueno y lo malo están allí como un túnel por el que hay que atravesar y contra el que es absurdo pretender que nos desviamos. Esta idea, que es la dominante en Vivir la vida, coincide con la de los antiguos griegos y los poetas renacentistas y se opone al optimismo ramplón de los manuales de autoayuda que pretende convencernos de que somos el arquitecto de nuestro propio destino. Susana, el hermoso personaje que ha creado Sara para protagonizar esta novela, es la representante, sin saberlo, del famoso carpe diem, vive al día. La mecánica con la que Sara Sefchovich acicatea nuestra impotencia sobre lo que le ocurre a Susana consiste en despertar nuestra necesidad de que ella haga algo para actuar sobre su destino: ¿por qué no actua? Nos preguntamos ¿por qué no decide? ¿por qué no lleva a cabo sus iniciativas? Lo que sucede es, como dijo Lacan, que estamos condenados a ya no saber para dónde actuar, dónde está nuestro deseo. Pero como Susana, aún desconociéndolo no podemos sino irremisiblemente vivir la vida”.
Rosa Beltran, escritora,
“La vida que nos vive”, La jornada semanal, suplemento del periódico La jornada.


8.
“La novela de Sara Sefchovich Vivir la vida parece acogerse a una licencia: la ilusión de libertad que el narrador comparte con quienes leen y donde una voluntad soberana decide de manera relativamente arbitraria que todo lo que ocurra se caracterice por su total desapego de la normalidad. Ella explota de manera flagrante el uso repetido e indiscriminado del recurso al absurdo, al exceso, al sinsentido…a una vertiginosa sucesión de acontecimientos cuya marca común es la improbabilidad..y sin mediar ninguna clase de reflexión que nos indique bien a bien hacia dónde va la trama, aunque se teme el peligro de que caiga en los lugares comunes…Sin embargo, conforme avanza la narración el texto irá imponiendo su propia lógica, su propia coherencia interior. El plan es llevar el absurdo a tales proporciones que el proyecto narrativo caiga por su propio peso y adquiera volúmen de parodia: de ahí en adelante los lugares comúnes servirán como punto de apoyo para una deconstrucción minuciosa del género.
En interesante contraste con sus dos novelas anteriores, Vivir la vida pareciera romper con la afición de la autora por los grandes temas. Esta vez Sefchovich opta por los temas pequeños: lo cotidiano, lo tribial, la familia, lo común y corriente, lo vulgar. Y si las otras protagonistas se habían propuesto como agentes de sus propias existencias, si habían reivindicado el albedrío como fuente de descubrimiento y realización, en esta impera el sentimiento contrario: el éxito, el reconocimiento, el amor, el dinero, al igual que la desgracia, la depresión, la anomia, la soledad o el abuso son circunstancias puramente azarosas donde no intervienen ni la identidad ni la búsqueda ni el empeño ni el talento personales. Como tales, ocurren sin consecuencias notables, la vida es solamente transcurrir y no deriva en destinos ni grandiosos ni infames.”
Hortensia Moreno, escritora,
Revista Debate Feminista.


9.
¡La protagonista, no tiene aparato síquico!
Marcela Serrano.


10.
“Con lenguaje coloquial, en parrafos episódicos que pueden leerse como se mira una telenovela, lo cual aunque parezca irrespetuoso puede ser uno de los mejores elogios, Sara Sefchovich hace uso de la rutina cotidiana y la simpleza de una mujer convertida en símbolo de lo inestable para denunciar verdades que nos han pesado por siglos pero hoy nos agobian como nunca. Sefchovich lleva al escenario mexicano, con eficacia de dramaturgo, tres enfoques metafísicos universales, el de Jaspers, el de Sartre y el de Marcel, dándoles la violencia de lo paródico y lo desconcertante del absurdo.”
Fernando Diez de Urdanivia, crítico literario,
Revista Costco Contacto.


11.
“Vivir la vida narra la increíble historia de una mujer como cualquiera otra, a la que sin embargo le sucede abdsolutamente todo lo humanamente imaginable y mucho de lo inimaginable. Como si la existencia humana fuera una vertiginosa montaña rusa, esta mujer se deja arrastrar de una a otra situación a cual más inaudita y desbordada. Porque la anécdota es lo de menos frente a la actitud con la que vivimos, Vivir la vida es una especie de juego en el que lo importante es precisamente eso, aprender a vivir”.
Myrna Ortega,
Mesa de novedades, revista siempre.


12.
Río de palabras y acontecimientos unidos solo por el correr del tiempo. Risotada lanzada a las contradicciones. Risa literaria contenida porque estamos todas ahí: las que robamos las identidades, las que actuamos contra el sistema, las que nos rendimos, las que nos vamos, las que hemos sido ayudadas, las que hemos sido sorprendidas, las que tenemos un amigo que nos consuela, las que hemos sido violadas, las que hemos estado cerca de la carcel y de la locura, las víctimas del sistema médico, las risibles intelectuales, las madres con y sin instinto maternal, las ineducadas, las acalladas, las que tomamos un camión tras otro.
Es una trágica novela divertida contada en primera persona, un acercamiento a la realidad, un juego sobre la cuestionable verdad de las decisiones y la ambigüedad de las elecciones,”
Francesa Gargallo, escritora,
en la presentación del libro


13.
“Las novelas de Sara Sefchovich son inteligentes y divertidas. Parecen ser felices, pero en realidad muestran que el mundo es difícil y doloroso para las mujeres. Mientras se ríe y mientras llora y mientras se conmueve y mientras se indigna, usted conocerá al país y a sus gentes con sus bellezas y sus horrores y descubrirá, de la mano de tres entrañables personajas, que hay muchas formas de enfrentarse a la vida y muchos caminos por los que se puede transitar para vivir. Esta es una literatura que le habla a las personas comúnes y corrientes que somos todos nosotros hoy, los que vivimos aquí y ahora y tenemos que elegir, amar, trabajar, cuidar familia, soñar, enfermarnos, morir.”
Introducción al folleto de presentación del tríptico editado por Alfaguara.

 

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www.sarasefchovich.com