| Opiniones
de novelas:
Demasiado Amor
1.
“Demasiado amor es una novela insólita y extraña.
En las primeras páginas, aunque llenas de alegría, la protagonista
permite interpretar al lector un poco de rencor frente a esa disposición
que a veces tenemos los seres humanos, cuando en una pareja uno de los
dos se somete y dice sí, un sí absoluto…Esta novela
es una alfombra sentimental preñada y bordada de los recuerdos
y las vivencias de una mujer que trabaja, sueña, come y vive en
función de su relación amorosa. Es por otra parte, una guía
turística con descripciones detalladas y cuidadosas de todo: comidas,
artesanías, paisajes, pinturas, música, cine, literatura,
la increíble estructura espiritual que sostiene a nuestro país
y que todo aquel que ame a México se sentirá complacido
de verlo plasmado de esta manera. La prosa merece un comentario aparte:
es magnífica, tiene un inmenso aliento poético”.
Elsa Cano,
Sección cultural del periódico Excelsior.
2.
“Hoy recomendamos que vayas a la librería de la esquina y
compres Demasiado amor de Sara Sefchovich. El libro ganó el premio
Agustín Yáñez de 1990 y está causando furor
en la ciudad. Si un amigo no contesta el teléfono por dos días
no te preocupes: está leyendo Demasiado amor”
Anónimo,
Diario de México.
3.
“Demasiado amor es un texto sorprendente en el que la autora lleva
al lector de un lado a otro en un recorrido por México, indagando
en la realidad exterior y en la realidad interior hasta mostrar la escritura
como única posibilidad de existir. Desgarramiento y belleza en
el contenido y en la forma, nos mantiene a la expectativa porque por ese
camino buscado y rebuscado se llega al mismo tiempo a lo más profundo
y doloroso de la miseria humana”.
Margarita Pinto,
Sección cultural del periódico Uno mas Uno.
4.
“Es una novela muy divertida, escrita con inteligencia, con malicia
y humor, escrita con mucha gracia, muy bien resuelta. Hay erotismo y presencia
de la mujer. Además, se involucra con México. En muy contadas
ocasiones he visto una descriptiva geográfica tan espléndidamente
matizada, donde los personajes se desenvuelven dentro de atmósferas
refinadas y graciosas. Nos hace ver la riqueza que existe en nuestro país
y además incide directamente en nuestra realidad actual, lo cual
la convierte en algo muy valioso. La prosa es magnífica. Al escribir
borda auroras boreales con intensos niveles de interioridad. Sara Sefchovich
está demostrando por medio de su escritura, no solo de esta novela
sino de todo lo que le antecede, pues se trata también de una ensayista
de primera línea, una autodefinición muy propia para la
creación.”
José Agustín, escritor,
Miembro del jurado que premió Demasiado Amor.
5.
“En su rehabilitación del género epistolar, Sara Sefchovich
se desplaza por los distintos niveles de México y nos hace frecuentar
su geografía, sus símbolos, su gastronomía, sus paisajes
internos y épicos, sus costumbres ocultas y públicas y sus
profundidades sensuales. El resultado: un logro literario, un relato que
fluye y regocija, una exploración narrativa que elimina al turista
a favor del viajero, la especie que jamás se desvanecerá”.
Carlos Monsiváis, escritor,
En la cuarta de forros.
6.
“Desde su título, esta primera novela de Sara Sefchovich
nos invita a extralimitarlos hasta reventar. Propone que estimulemos los
sentidos y que nos internemos en ellos para hacernos de colores, sonidos,
formas y olores que habrán de resumirse en un erotismo acabado
en la demasía del amor y de la sensualidad. Demasiado amor alterna
dos viajes que bien podrían ser uno solo. En el primero la protagonista
descubre un número pasmante de imágenes mexicanas que estamos
hechos a ver sin mirar… Su segundo viaje es hacia las nuevas fronteras
de la sexualidad…El resultado es una novela que a la vez puede ser
cachonda y romántica, violenta y estática, macro y microcósmica.
O sea, el retrato de una mujer que se describe a sí misma con gran
destreza, con el ritmo de los maestros más olvidados del género.
Ambas secciones –el matiz y el colorido de lo exterior y la profundidad
sensual del interior, dependen de la otra parte para abarcar la totalidad
de los sentidos. Demasiado amor es el estímulo total, puro, completo,
en el cual se unen los humores de la sábana húmeda y de
la tierra que se va pisando…Se deja leer como un grato suplicio
que toleraremos hasta el final”.
Ignacio Padilla, escritor y crítico literario,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más
Uno.
7.
“Si la literatura mexicana es la más pujante en lengua castellana
del continente americano, no cabe duda que esto se debe en gran parte
a las autoras…Sin embargo, hay que preguntarse si la escritura femenina
constituye realmente un género propio o si habría que repartir
estas obras entre los otros géneros novelescos, por ejemplo las
novelas de la Revolución Mexicana. Hay sin embargo novelas escritas
por autoras y enfocadas de tal forma hacia la identidad femenina que parece
justificado incluírlas en un género aparte. Pero son pocas
las novelas que satisfacen este criterio restringido, entre ellas contaré
un solo ejemplo significativo: Demasiado amor de Sara Sefchovich.
Demasiado amor me emocionó profundamente. Creo que nunca he penetrado
tan profundamente en la conciencia femenina como en este libro. Las últimas
cuarenta páginas son de una belleza y profundidad trágica
muy fuera de lo común en las letras de nuestros días”.
Karl Kohut, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos y profesor
de literatura mexicana, Universidad Católica de Eichstatt, Alemania,
Literatura mexicana hoy, Vervuert Verlag, Frankfurt Am Main 1993, tomo
II.
8.
“Libro de acción que es imaginación pura…viaje
exhaustivo por todos los paisajes, climas, sabores, recuerdos, tradiciones,
creencias y mitos del México real: un despliegue entre turístico
y enciclopédico que no por insistente pierde su cariz placentero.
Paralelamente a esto, la autora revela el sueño de toda mujer:
el que la conduce a los tranquilos placeres domésticos y el que
la dispara hacia todas las experiencias eróticas posibles…El
golpe de mayor inteligencia se declara en el cambio de clima y de paisaje
que procede al desgaste amoroso. Porque existe la pareja central, la enamorada,
y lo que antes vivieron y disfrutaron en pleno auge del amor, se torna
al declinar en parajes sombríos, malos olores y malas voluntadas.
Todo se vuelve falsedad y engaño y el mundo entero se agria.
No me parece una historia tan divertida como afirman sus comentaristas.
Este incesante flujo parece llevar dentro de sí una carga de lágrimas
y de represiones milenarias”.
Mada Carreño,
Revista Siempre.
9.
“Gozosa, fluida, cachonda, la mujer de Demasiado amor sabe lo que
es la vida y nos lo enseña. Sus cartas terminan con un acto de
valentía: aceptarse, quererse y ser para sí misma”.
Elena Poniatowska, escritora,
En la cuarta de forros.
10.
“Demasiado amor nos ofrece una prostituta producto de una imaginación
extravagante que hace del desempeño del personaje una experiencia
absolutamente gratuita…La prostitución no es algo superficial
y caricaturesco como se le plantea, así piensan las conciencias
que crecieron en un ´hogar decente´, sino que es algo trágico.
Es difícil hacer el comentario de un libro plagado de tantas deficiencias…sus
posibles aciertos quedan sepultados bajo su ingenuidad y su descuidada
factura…Es una novela fallida ya que ni el lenguaje ni la historia
ni su estructura logran interesar en ningún momento.”
Roberto Bravo, escritor,
Revista Lectura
11.
“Sara Sefchovich construyó un libro muy bonito…con
una heroína solitaria, ese es uno de sus encantos. Su literatura
es densa, con una escritura elaborada y refinada, cargada de una vaga
nostalgia. Que viva la nueva literatura mexicana, bienvenidas las muchachas,
su aparición en la escena literaria es una revelación.”
Wladir Dupont, crítico literario,
Diario Do Brasil.
12.
¡Me encantó! Porque es una novela muy angelada y endiablada
a la vez, porque la heroína trae dentro de ella muchas mujeres
y mucha soledad y porque sabe vivir con intensidad lo que libremente elige”.
Guadalupe Loaeza, escritora,
en la cuarta de forros.
13.
“La mujer de Demasiado amor escoge ser prostituta, no es forzada
a su profesión por la sociedad. Al escoger su propio camino, cambia
el estereotipo de su condición de mujer. La novela se vale de elementos
religiosos para configurar una visión distinta del arquetipo “prostituta”
de la mujer mexicana…pero se invierten los planos, la acción
de contricción se torna en una acusación para expresar la
protesta de la mujer”.
Mirta A. González, estudiosa de literatura mexicana, California
State University,
“La mujer y la literatura mexicana” en La cultura en México,
suplemento de la revista Siempre.
14.
“Esta obra obtuvo el premio Agustín Yáñez para
primera novela convocado por la SEP, el gobierno de Jalisco y la Editorial
Planeta, pero el verdadero premio ha sido para los lectores que han podido
deleitarse con una historia de mujeres escrita por una mujer ahora que
se da una especie de boom femenino en las letras mexicanas… ofrece
una rica y amena descripción de pueblos y comidas, costumbres,
lugares, en cincuenta sesiones que recuerdan algo la estructura de Noticias
del Imperio de Fernando del Paso”.
Anónimo,
Revista Todamérica.
15.
“Demasiado amor: espacio refrescante en la actual literatura mexicana,
arrebatada y lúcida voz femenina, lúdicas instancias narrativas
que fluyen incesantes. Demasiado amor o la historia de una totalidad amorosa,
la apuesta completa de la vida misma. En esta novela Sefchovich nos habla
de y desde las geografías terrenales y las geografías interiores,
viajes contínuos a través de la línea de asfalto
o bien por las autopistas de una sensibilidad moldeada de la ingenuidad
a la locura…Es una novela que aspira a la totalidad, la mujer en
la total capacidad de asumir su ser y su historia, para violentar, casi
sin quererlo, las estructuras de una sociedad mojigata basada en la hipocresía.
Mujer que le dice al pan pan y al vino vino, hasta encontrarse de frente
con la iluminación, la pasión y la muerte”.
Víctor M.Navarro, crítico literario,
Sección cultural del periódico Ovaciones.
16.
“Aburridísima serie de catálogos turísticos,
ecológicos y culinarios absolutamente prescindibles y predecibles,
contienen todos los lugares comúnes de nuestra geografía
y cocina…libro con méritos literarios sumamente reducidos,
superficial, fallido en su intento de ser novela.”
Sandro Cohen, escritor,
Sabado, suplemento cultural del periódico Uno mas Uno.
17.
“Obra angelical y endiablada al mismo tiempo, alcanza una malicia
rica en atmósferas graciosas y refinadas. Sumergirse en esta obra
implica dejarse llevar por palabras pero sobre todo, toparse con un profundo
sentimiento de amor pleno, en un destacado y poco frecuente estilo literario
que fluye y regocija al lector”.
Anónimo,
Revista Jet Set.
18.
“Me tuve que comer tal cantidad de platillos, visitar tan cantidad
de maravillas, ver a tal cantidad de gentes distintas, subir y bajar tantas
escaleras, recorrer tantas carreteras, irme y venirme tantas veces en
un solo fin de semana…pero la verdad es que desde que la empecé
no pude soltarla y fue como uno de esos fines de semana únicos
que hay en la novela. ¡Por fin una guía roji del erotismo!
¡Por fin las rutas de la pasión debidamente señalizadas!
¡Por fin una mujer que ya quisiéramos!”
Jesusa Rodríguez, actriz,
En la cuarta de forros.
19.
“La novela de Sara Sefchovich es la imposibilidad del amor duradero
y el hecho de que se haya novelado con esa intensidad, aunque no profundidad,
es aire fresco en el páramo de la literatura nacional donde por
cierto, las mujeres han marcado la pauta al devolverle la amenidad a nuestras
letras. Pero vale mencionaer que la novela debio titularse demasiada promoción
o demasiada superficialidad. Vamos legitimando premios aunque solo sean
obras medianamente aceptables.”
Mario Lugo,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más
Uno.
20.
“La novela se estructuró combinando un monólogo interior
del personaje con una serie de cartas que está mujer envía
a una hermana y este contrapunto, en el cual en muchas ocasiones se examinan
los mismos acontecimientos bajo ópticas distintas es sumamente
interesante para la lectura de la novela.”
Felipe Garrido, escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
y miembro del jurado que premió la novela,
en el anuncio de la concesión del premio Agustín Yáñez.
21.
“Sara Sefchovich se desplaza por los distintos niveles de México
y nos hace frecuentar su geografía, sus símbolos, su gastronomía,
sus paisajes internos y épicos, sus costumbres ocultas y públicas
y sus profundidades sensuales. El resultado es un afortunado logro literario,
un relato que fluye y regocija.”
Anónimo,
Revista Tiempo libre.
22.
“Si es cierto que somos lo que comemos, es una verdadera suerte
que no somos lo que a veces tenemos que leer, porque si lo fuéramos,
los lectores de Demasiado Amor seríamos sacados furtivamente por
la noche en una bolsa de plástico y dejados junto a un poste, como
cualquier basura. El género basura comprende cuatro especies distintas:
la basura aburrida, la meretricia, la falaz y la entretenida. Demasiado
Amor combina las tres primeras y se olvida por completo de la última…Es
completamente la falta de autenticidad, de valor literario o hasta erótico
(al igual que otras manifestaciones de la corriente histérica femenina
como Arráncame la vida de Angeles Mastretta o Como Agua para chocolate
de Laura Esquivel). Hay más valor, más erotismo y las autenticidad
en una gordita de la Villa. Me parece un delito de lo más ofensivo
presentar este texto como una novela ganadora del premio literario, por
un jurado al que habría que hacerle una trepanación y retirarlo
de la circulación hasta que deje de contaminar,”
Sergio Monsalvo, crítico literario,
Periódico La Afición.
23.
“Demasiado amor retoma con frescura el recurso epistolar revitalizándolo.
Las dos partes que conforman la novela se integran de manera casi imperceptible:
la una explica a la otra y viceversa. El lector acaba por maravillarse
con esta mujer desmesurada como lo es nuestra realidad social.”
Alberto Huerta, estudioso de literatura mexicana.
24.
“Pocas veces nos encontramos tan abruptamente a la pasión
femenina como en este Demasiado amor que nos avasalla y nos trasmuta,
nos enfrenta y nos sacude, nos eleva y nos deprime en un collar de maravillosas
sensaciones…Su estilo es emotivo, sencillo, bello, excesivo, apasionado,
melancólico, sensual, elaborado en conceptos pletóricos
de los que difícilmente nos podemos separar…Su autora es
una pluma que tendremos que seguir”.
Lilia Erazo,
Revista Meridiano 99
25.
“El asombro –porque provoca asombro- proviene de que la autora
levanta el catálogo pormenorizado pero nuna moroso de las lagunas,
de los mares, de los santuarios, de los juguetes populares, de las comidas
y los dulces, de los volcanes, de las canciones…No se piense que
las enumeraciones están puestas allí nada más al
caer, como adorno rumboso o gusto barroco de la novela. Están allí
porque son una metáfora y una historia de amor y revelan un conocimiento
al detalle, a golpe de recuerdo y no de oídas, del país.
Estos capítulos están más cerca de la poesía
que de la narrativa… La protagonista, como su autora, tiene sin
duda una de las capacidades menos comúnes: la de entregarse.”
Carmen Galindo,
Sección cultural del periódico El día.
26.
“En la narrativa mexicana ha ido ganando terreno un tipo de voz
nuevo: el de una mujer… En Demasiado amor el primer punto es reconocer
la presencia de una estructura interesante, aunque automatiza demasiado
la alternancia de capítulos y a causa de esto la narración
se vuelve totalmente predecible. La repetición gravita sobre el
libro restándole viveza. Los lugares visitados, las comidas hechas
y un muy largo etcétera es un material inerte, de una lentitud
excesiva. Afortunadamente, las cartas de la protagonista a su hermana
son todo lo contrario: aquí tenemos la parte activa de la novela.
El desarrollo psicológico que se nos cuenta es no sólo creíble
sino pícaro y desde luego simpático. Hay en el autodescrubrimiento
de la heroína una carga de subversión notable que cuestiona
a fondo los valores clasemedieros. Al tono lírico dado a las secciones
amorosas se opone el tono humorístico y por momentos sarcástico
de los otros capítulos. Además, la entrega de la protagonista
a su vocación sexual es llevada con ritmo creciente que impide
el aburrimiento. Una novela amable con los lectores pues les proporciona
esparcimiento ligero, que une su voz a la de varias otras ya existentes
en nuestra novelística de los años recientes”.
Federico Patán, escritor y crítico literario,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más
Uno.
27.
“Sefchovich novels update and play with the mixture of titillation
and prudishness…and include a subversive intent alongside their
titillating effects…Demasiado amor not only develops and engaging
narrative of an empowered female sexuality but also suggests that readers
think about the relationship between traditional literary heroines and
a general cultural misogyny…The discourse is about gender and about
how a woman might in fantasy rewrite the social code. Demasiado amor offers
a critique of the middle-class structure of gender roles…but it
prevents the novel from grossness and from falling into heavy-handed eroticism
or tedious social commentary.”
Debra A. Castillo, profesora de literatura, Cornell University,
Easy Women, Sex and Gender in Modern Mexican Fiction, University of Minnesota
Press, Minneapolis-London. 1998, capítulo 5, “Reading Women:
Sefchovich”.
28.
“Leí tu libro con la idea prejuiciada de toparme con una
novela rosa, pero me contaste otra historia: una historia reconfortante
y triste, llena de ilusión pero ilusoria. Para mí, lector
común, en esta novela conviven dos lenguajes evidentes: el narrativo
y el descriptivo. Mediante el primero, la historia es exquisita y gozosa,
en el segundo el texto es exhaustivo y detallado, pesado y embriagador.”
Rubén Martínez, estudioso de literatura mexicana, Universidad
de Colima,
en la presentación en el Museo de Colima.
29.
“¿Por que algunas mujeres pretenden que sus obras literarias
tienen forzosamente que hablar de mujeres y de problemas de mujeres?¡Qué
pobre hubiera sido el monumento a la mujer libre que construyó
Cervantes, que pálida la imagen que trazó Dostoievsky si
la creación literaria estuviera sujeta a estas limitaciones! ¿Es
posible todavía seguir hablando de una literatura de mujeres y
para mujeres? En los terrenos del mercantilismo sí que es posible.
Pero me parece inadmisible la complasencia estética a partir de
la sexualidad y el encantamiento con un grupo de mujeres exitosas gracias
a su capacidad económica para promocionar sus fallidos intentos
literarios: Sara Sefchovich, Silvia Molina, Ángeles Mastretta,
Laura Esquivel. Deslindar el arte a partir del sexismo es una nueva forma
de marginación, de empobrecimiento”.
Martha Elena Munguía, departamento de Letras y Lingüística
de la Universidad de Sonora,
Diario de Sonora
30.
“Con un audaz entrelazamiento de historias y discursos, Sara Sefchovich
crea y recrea la exhuberancia del país, el paisaje, el sexo, el
amor. En Sara Sefchovich la ficción hace erupción, despega
y estalla y abre la puerta a esa lava de suelos, presagios y voces que
se agitan en su interior. El lenguaje es ebullición. La novela
es una visión barroca, pletórica de imágenes.”
Jennie Ostrosky, escritora,
“Y los sueños, sueños son”, La cultura en México,
suplemento de la revista Siempre.
31.
“En el boom literario femenino al sur del Río Grande, las
escritoras han encontrado como deber propio el revelar una forma diferente
de representar la realidad…y han impregnado su escritura con nuevas
formas literarias e interpretaciones frescas de la realidad circundante,
deshaciéndose de los tabúes existentes.”
Servando Ortol, Investigador de la Universidad de Guadalajara, Ponencia
presentada en el Seminario del American Studies Program, Universidad de
Canterbury, Nueva Zelanda, una parte de la cual fue publicada con el título
“Las novelistas en el México contemporáneo, ficción
y realidad”, Revista Signos.
32.
“Los galardones suelen concederse con una ligereza que intenta excusarse
con apelativos que remiten al comercio o a las buenas costumbres pero
no a la literatura, Sara Sefchovich desprecia los más elementales
recursos literarios, están ausentes la economía en la trama,
la limpieza en el lenguaje, la discresión mínima para que
el lector no suponga el final desde el inicio, la tensión que da
el oficio, el enigma que se alcanza con la inteligencia. Hay poca literatura
y si la hay, es por descuido y omisión”.
Gerardo Ochoa Sandy,
Revista Proceso.
33.
“Una plegaria lírica que no solo gusta, entretiene, fascina
o conmueve sino todo eso y más..enseña el rostro demacrado,
el dolor profundo de la patria y del amor.”
Maya Khankhoje, poeta, traductora de Demasiado Amor al inglés,
en Revista de Literatura, Montreal, Canadá.
34.
“Es la primera personaja feminista de las novelas mexicanas.”
Susana Vidales, feminista,
La opinión de Sonora.
35.
“Sara Sefchovich ha escrito una novela que siempre estará
presente en la memoria de sus lectores. La voz de una mujer enamorada
no puede ser más conmovedora que en esta obra, donde la sinceridad
y la coherencia narrativas van de la mano de un humor amable y un sentido
de humanidad y pertenencia pocas veces expresado con tal intensidad. ¿Literatura
para mujeres? ¿Literatura feminista? ¡Simplemente literatura!”
Editorial Alfaguara,
folleto de presentación.
36.
Demasiado amor es una clara expresión del desarrollo literario
de la posmodernidad mexicana...muestra la imposibilidad de la totalidad,
pues su búsqueda no puede tener otra consecuencia que el fracaso.
Al acumular listas con la pretensión de cubrirlo todo, se genera
un conjunto que no puede ser sino caótico o ridículamente
organizado: las categorías que permiten ordenar esa información
se hacen absurdas, parecen retomar la burla borgeana a los principios
clasificatorios. La novela muestra el agotamiento posmoderno de la posibilidad
de representar, de historizar.Y además parodia la indagación
por "lo mexicano" propia de la tradición ensayística,
pues ello se resume en un largo inventario del inagotable México.
A la vez propone un rescate de un dispositivo narrativo: el que focaliza
en una persona, en las experiencias de un sujeto en particular, y muestra
que no tiene sentido registrar obsesivamente el mundo sino ver cómo
es el que atraviesa la vida de los sujetos"
Eduardo Muslip
Estudiante de doctorado, Universidad Estatal de Arizona
Arriba
* * *
La señora
de los sueños
1.
“Hace una semana, en este mismo espacio, hablamos sobre las expectativas
que, inevitablemente, provoca el éxito (primero literario, después
comercial) de la primera novela de Sara Sefchovich. La señora de
los sueños, su segunda novela, no defraudará a quienes como
yo, gozaron de aquel libro memorable”.
Myrna Ortega,
La cultura en Mexico, suplemento de la revista Siempre.
2.
“¡Wow! Sara lo volvió a lograr: escribir una novela
que enseña, entretiene y enternece. La novela describe el prototipo
de la mujer mexicana y la universalidad de la opresión de la mujer.
He visto a la esposa del profeta en muchos hogares de la India y en el
metro de Montreal, y quién no conoce a las heroínas de la
literatura rusa y el alma de ese pueblo. La chica de Nueva York es un
símbolo omnipresente de la cultura norteamericana. La interlocutora
de Darwin, en el conmovedor capítulo que sucede en las Galápagos,
es la mujer detrás de cada gran hombre y no me refiero a la consabida
esposa. Y qué bien describe a las compañeras y a los fidelitos
y al fidelote. En el personaje israelita se reconocen todas las emociones
y tribulaciones que la autora le atribuye. Y en cuanto a la hermana Maya
y a Bapu, qué bien los describe y qué bien describe las
obsesiones escatológicas del viejito sin mermarle nada de sus logros
y grandezas. Esto me es conocido porque Wardha es el pueblo de mi padre
y el ashram de Gandhi estuvo en las tierras ancestrales de mi familia
que le fueron confiscadas al tatarabuelo por los ingleses. La obra es
perfecta, el aspecto sociopolítico y filosófico del libro
es muy profundo y la trayectoria de la señora es alentadora.”
Maya Khankoje, poeta,
Revista de Literatura, Montreal, Canadá.
3.
¿Cuántas veces es posible vivir en el lapso de la existencia?
En la señora de los sueños asistimos al milagro de siete
mujeres distintas y una sola protagonista verdadera, de siete ambientes
radicalmente diferentes sin salir del ámbito de una casa común
y corriente, de siete estados de ánimo nacidos de un mismo impulso,
de siete pequeñas joyas en este doble juego donde pueden cómodamente
transitar quien sueña y quien lo lee. Vuelvo a encontrar aquí
lo que desde Demasiado Amor me llamó poderosamente la atención:
la facilidad con que el estilo de Sara es capaz de evocar atmósferas,
de crear ambientes, de transmitir sensaciones. Es una prosa desbordada
en la que todo es posible. La señora de los sueños es la
forma de realización de los anhelos que todos llevamos dentro con
las bridas atadas. Mientras la lógica insiste en marcar la diferencia
entre sueño y realidad, la literatura nos recuerda que es posible
vivir siete vidas o más.”
Rubén Martínez, estudioso de literatura mexicana,
Diario de Colima.
4.
“Lecturas y terapia: de allí parte un proceso que paulatinamente
llevará a la protagonista a replantearse su vida. Los deseos desbordantes
de Ana Fernández se manifiestan en sus ensoñaciones librescas
y los conflictos derivados de estos sueños se plasman en su vida
cotidiana. Pero la fe en la humanidad de sus personajes y en la eficacia
de esa escucha terapéutica conducen el relato a una resolución
final creíble y humana. No es una ficción íntima
o doméstica, sino que se trata de situaciones, búsquedas,
descubrimientos y luchas que remiten a problemas existenciales de hombres
y mujeres.
Pero lo principal es que esta novela es un hecho cultural importante pues
es una elaboración literaria feminista. A pesar de veintitantos
años de existencia del nuevo feminismo en nuestro país,
estas elaboraciones son escasas. La novela lleva a sus lectoras y lectores
a una visión del mundo que no es panfletaria, sino una creación
que incorpora de manera integral una perspectiva crítica feminista
y lo hace con sutileza pero también con eficacia. En estos tiempos
postmodernos en los que se supone que ya nadie cree en nada, le doy públicamente
las gracias a Sara Sefchovich por el hermoso privilegio de compartir con
sus lectoras y lectores el rico manantial de sus deseos y el entretejido
de su erudición con su fantasía y sus ideales. Me gusta
y me conmueve el idealismo irredento de Sara que no tiene pudor en mostrar
sus sentimientos y su compromiso con las causas dignas”.
Marta Lamas, feminista,
“La pasión enjaulada de la señora de los sueños”
en Doble Jornada, suplemento del periódico La Jornada.
5.
“Lamentablemente ciertas mujeres aún no logran desvincularse
de su condición femenina enajenante y caen en el discurso maternal
cuando se refieren a otra mujer. Esta solidaridad femenina vulgar solo
refleja el carácter sexista y maniqueo de quien la ejerce. La capacidad
de reflexión, de cuestionamiento y de transformación se
anula por completo al tomar como base esta estrecha visión del
mundo, por mas que se presenten o se consideren como académicas,
investigadoras, escreitoras o simplemente como feministas. Así
es como Marta Lamas encuentra complascientemente virtudes conceptuales
y literarias en la novela La señora de los sueños de Sara
Sefchovich y justifica que la mujer escritora aborde temas de la inmediatez
femenina y que solo escriba de feminidades, la pobre. Son concepciones
superficiales del problema. Si de esta forma, como la de Sefchovich, se
pretende la reflexión, estamos perdidos.”
Alberto Farfán,
Punto de referencia.
6.
“A cuatro décadas de iniciados los movimientos por la igualdad
de las mujeres en América Latina, la obra narrativa de Sara Sefchovich
se alza como una síntesis de algunas de las inquietudes y vivencias
más sustantivas que ha observado la autora a través de su
amplio y sólido conocimiento de la vida social y literaria de México…Las
voces narrativas que privilegia Sara Sefchovich son de naturaleza contraria
a la tradición que representa al poder, el discurso se va enriqueciendo
con alternativas antes proscritas por la oficialidad masculina. En el
ensamblaje de escrituras y de voces, Sara Sefchovich ofrece una serie
de juegos de intercambio entre lo público y lo privado. Si la personaje
de Demasiado Amor se va descubriendo con la escritura de una serie de
cartas, la de La señora de los sueños se irá encontrando
a sí misma a través de la lectura. Pero lectura y escritura
se relacionan con la sinrazón, y desde esa locura se ejerce un
trabajo feminista, una suerte de discurso postcolonial a través
del cual rescata de la invisibilidad social al personaje femenino y con
ello sacude también de la enajenación burguesa al hombre
latinoamericano.”
Carlos Arredondo, estudioso de literatura,
“Del feminismo al poscolonialismo en la novelística de Sara
Sefchovich”, Armas y Letras, Revista de la Universidad Autónoma
de Nuevo León.
7.
“El deseo de la metamorfósis a través de la ficción
está allí. Me atrevo a pensar que este es uno de los puntos
medulares de La señora de los sueños: la necesidad de sobrevivir
por parte del personaje a través del sueño…Novela
barroca suspendida por casi cinco siglos de búsqueda y revoluciones…capta
tres de las visiones mas importantes que han conformado e influído
en el arte y en la literatura del Renacimiento a nuestros días:
la locura del pensamiento, el mundo como confuso laberinto y la vida como
sueño. Siete son las metamorfosis, siete las moradas contenidas
en el texto con sus respectivos interludios y la búsqueda de hacer
permanente la luz del deseo y la iniciación espiritual a través
del pasaporte de los sueños.”
Jennie Ostrosky, escritora,
“Y los sueños, sueños son”, La cultura en México,
suplemento de la revista Siempre.
8.
“La señora de los sueños es una novela-ensayo cuya
meta central no es la de contar una o varias historias sino ilustrar y
hacer más amenas las propuestas intelectuales de Sara Sefchovich…La
novela es un vehículo narrativo que le permitió vaciarse
de algunas inquietudes éticas que la obsesionan.”
Elda Peralta, periódista,
en la presentación organizada por la Asociación Mundial
de Mujeres Periodistas y Escritoras, publicada en la revista Topodrilo
de la Universidad Autónoma Metropolitana.
9.
“No se si Sara Sefchovich es una autora del siglo XX o una contemporánea
de Sherezada. Con una perfección que raya en el virtuosismo, reconstruye
siete personajes, siete situaciones, siete estilos literarios absolutamente
distintos en tono, intensidad, cadencia y ritmo de lenguaje. ¡Que
feminista tan inteligente es esta escritora y que buena en su escritura!”
Tere Ponce de Vega, periodista,
sección cultural del periódico El Sol de México.
10.
“Ana Fernández es una mujer que se realiza con la lectura
y la terapia. Sara Sefchovich le regala a su personaje la libertad de
inventarse a sí misma, de ser siempre otra, de salirse de su propio
pellejo, de volar. Sara no solo nos regala países, tambien nos
regala tiempo, objetivo, sentido último: el amor a la vida que
estalla en todos los capítulos de La señora de los Sueños.
Personalmente quisiera ser la Ana Fernández a quien Sara le abre
las puertas de la esperanza.
Sara no solo es erudita, no solo es universitaria, no solo es investigadora,
crítica y hacedora de libros de crítica, sino que ama a
las mujeres, las promueve y las hace leer. Ha acercado a muchos y a muchas
a la lectura y lograr que hombres y mujeres lean la engrandece y engrandece
a quienes leen. Crítica implacable, Sara es ante todo honesta.
Espléndido ser humano que siempre abre las manos. Es una mujer
de una generosidad vital, una mujer manantial, una mujer río, una
mujer cuenca de río, una mujer que quita la sed y allí está,
siempre con su ánfora sobre la cabeza, con el ánfora sobre
el hombro, una mujer de manos abiertas y fuertes como su hermoso rostro
de mujer maternal, dadivosa y frutal. ”
Elena Poniatowwska, escritora,
revista Nexos.
11.
“En esta novela, Sara Sefchovich hace una lúcida reflexión
sobre la psicología de lo masculino y de lo femenino, de allí
que cada uno de sus personajes tiene una realidad reconocida. Consigue
así situar al lector en el mundo real para luego llevarlo a la
fantasía. Pero en la superficie y en el trasfondo del libro hay
una corriente de protestas por la condición de la mujer en este
país y en el mundo en general.”
Jacqueline Sáenz, antropóloga,
Revista Exámen.
12.
“En Demasiado amor el empeño de Sara de ennumerar, que la
hace repetir lugares, hechos y cosas, me resultó fatigante. Sobre
todo porque abusa, debido quizá a su entrenamiento de socióloga,
de este recurso literario. Es como si para ella la enumeración
mostrara su conocimiento total de nuestro país, cuánto trabajo.
En La señora de los sueños, Sefchovich aprovecha una vez
más el mismo recurso. Repite, repite y repite. Enumera, enumera
y enumera. Hace de su protagonista un catálogo de mujeres.”
Julia Esther Preciado Zamora,
“Un encuentro de dos voces: Ángeles Mastretta y Sara Sefchovich”,
tesis para obtener el título de Licenciada en Letras y Lingüística,
Universidad de Colima.
13.
“La mujer sigue siendo la obsesión de Sara Sefchovich y así
lo manifiesta en su mas reciente novela La señora de los sueños,
en la que ha comprometido no solo una larga investigación sino
también todos sus recursos literarios. Pero la finalidad de la
autora no solo es la de reflexionar sobre la existencia de la mujer sino
también abordar temas sociales y políticos de distintas
etapas históricas y ubicaciones geográficas. La narración
es siempre sencilla y atractiva”.
Carlos Martinez Rentería, periodista,
Sección cultural del periódico El Universal.
14.
“En La señora de los sueños la autora despliega su
gran talento literario, su imaginación y creatividad para regalarnos
una historia muy bella y muy bien estructurada que nos llama a la reflexión
y a la emoción”.
Anónimo,
Periódico Novedades.
15.
“La señora de los sueños es un maravilloso paseo por
la literatura, las distintas culturas, los países, pero más
que eso, es un paseo por los caminos y recovecos del alma femenina. Sara
Sefchovich es una gran escritora, leerla me deja completamente maravillada.
Sus novelas sorprenden cada vez.”
Elizabeth Subercaseaux, escritora,
Sección de libros de revista Vanidades.
16.
“La señora de los sueños carece de malicia en su estructura.
Y es buena lástima porque Sara ideó una trama muy propia
para toda clase de juegos narrativos, aparte del potencial irónico
explotable en la situación planteada. El problema radica en lo
predecible del mecanismo elegido para narrar. Sin variante alguna, Sara
va alternando una secuencia en el presente y un episodio ocurrido en la
imaginación, y en cada uno de estos tenemos la presencia de algún
personaje famoso que Sara aprovecha para ironizar con buena pluma contra
su imagen íntima. Es de justicia decir que recrea con propiedad
la atmósfera necesaria a cada episodio y que idioma responde con
verosimilitud a lo esperado en cada situación. Sin embargo, el
estilo se carga de zonas con catálogos innecesarios y aquí
es donde la novela pierde ritmo y se vuelve excesivamente descriptiva.
No hay en ella buena tensión dramática sino eslabonamiento
de eposodios. El libro cierra dejando en el lector la imagen de un discurso
moralizador. Pero se lee con bastante facilidad y tiene momentos donde
la ironía funciona con algo más que eficacia.”
Federico Patán, escritor y crítico literario,
Sábado, suplemento cultural del periódico Uno más
Uno.
17.
“En el mundo, aún en pleno fin de siglo, existe un enorme
temor a que se conjuguen dos elementos subversivos: la naturaleza femenina
y la lectura…Sara Sefchovich lo sabe y aprehende esta realidad en
su libro La señora de los sueños. Sus páginas, escritas
en una prosa fluída, deliciosa, atrapan al lector del otro lado
del espejo y lo hacen partícipe del hastío y la enorme infelicidad
que acosa a gran parte del mundo femenino. Este libro no se reduce al
anecdotario plañidero sino es el pretexto para dejar muy clara
una toma de posición acerca del papel de la mujer en el mundo actual.”
Anónimo,
Página Uno, suplemento del periódico Uno más Uno
18.
“La señora de los sueños es lo que suele llamarse
una novela polifonica: la multitud de voces es parte de una textura riquisima,
una de cuyas virtudes es la contínua variación en la manera
de hacer intervenir a los personajes. La novela sigue el esquema clásico
inicial de la novela moderna construida a base de episodios, cada uno
una aventura, que se van sumando como en una sarta de perlas. El hilo
que une los episodios y también el marco que los engloba es la
figura del protagonista que se va transformando a lo largo del relato.
Pero lo extraordinario de esta novela es que la señora de los sueños
tiene muchas y diversas existencias y, lo que es otro rasgo original,
que lo que conduce a sus transformaciones no son crisis sino un proceso
manso, placentero y profundamente liberador.
Margit Frenk, estudiosa de literatura española, profesora emérita
de la UNAM y El Colegio de México, miembro de la Academia Mexicana
de la Lengua,
“Los sueños de la señora”, en La jornada semanal,
suplemento del periódico La Jornada.
19.
“Pocos libros he leído últimamente que sean tan ricos
en los dos sentidos de la palabra como esta novela de Sara Sefchovich,
rica por la multitud de cosas apasionantes que en ella se nos cuentan
y por el complejo arte de su autora, pero rica también por sabrosa,
por placentera. Su lectura nos tiene tensos de admiración y de
interés y a la vez nos hace sonreír, instalados en el deleite.
Sara se ha convertido en taumaturga, en creadora de prodigios, tiene en
sus manos la varita capaz de sucitar maravillas sin descanso. Todo se
le ocurre. Una vez abiertas las llaves de su imaginación, brotan
desde dentro infinitos impulsos alimentados por lecturas sin fin y por
una dedicación de investigadora que sin duda la ha tenido trabajando
largas horas en las bilbiotecas.”
Margit Frenk, estudiosa de literatura española, profesora emérita
de la UNAM y El Colegio de México, miembro de la Academia Mexicana
de la Lengua,
“Una porción de eternidad”, revista Literatura Mexicana,
publicada por el Centro de Estudios Literarios, Instituto de Investigaciones
Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México.
20.
“Sara Sefchovich ha sabido llamar la atención del público
y la crítica con dos novelas en las cuales explora, con vertientes
radicalmente opuestas, la naturaleza de la mujer y la búsqueda
de su liberación.”
H Pascal, periodista,
Revista Época.
21.
“La intención de La señora de los sueños es
redimensionar para la literatura, que se parece tanto a la vida, la nueva
significación de lo femenino”
Arturo Cordova Just, crítico literario,
Revista Dos puntos.
22.
“En la novela de Sara no solamente viaja la protagonista sino que
viajan todos los personajes que están siendo leídos. La
lectora se permite actuar su lectura y su vida se llena de energía,
de creación, de la forma más sublime de locura. La lectura
encarna la imagen de la libertad. Sara es una honesta rastreadora de los
mecanismos mas sutiles del quehacer literario.”
Laura Esquivel, escritora,
en la presentación de libro.
23.
“La señora de los sueños no solo cautivó mi
atención como lector en busca del placer textual, sino también
me estimuló en cuanto a mis preocupaciones personales. Lo que más
me intrigó es el papel que la lectura puede desempeñar en
la vida, especialmente en la vida cotidiana. Y me interesó la vida
de sueños que la señora elabora a base de lecturas. La variedad
es genial y mantuvo mi interés en el proceso de descubrimiento
que la llevaba a diversos lugares. Al comienzo las lecturas enfatizan
mucho el papel individual de la mujer, pero más adelante van enfatizando
cada vez más la vida en comunidad hasta que en los dos últimos
capítulos reconceptualizan la dinámica entre individuo y
colectividad. Me parece fundamental el énfasis en la dinámica
colectiva del cambio y en la capacidad transformadora de la lectura, como
pudo ayudar a la señora en su busqueda de cambiarse y cambiar la
vida. En contraste con los estudios que enfatizan la lectura como inculcación
de valores o ideologías, como lavado de cerebro, La señora
de los sueños recupera el papel subversivo que la lectura puede
tener. Este doble filo de la lectura, que puede ser usada para oprimir,
aculturar y sujetar pero también para resistir, transformarse y
liberarse, es lo que llama la atención. Y me gustó el énfasis
en la imaginación, creo que hoy día no enfatizamos suficientemente
su importancia, pero la imaginación es arma de resistencia, de
lucha, de búsqueda. La novela acierta en ayudarnos a imaginar como
una mujer ocupa ciertas posiciones en el mundo y como podría ocupar
papeles que muchas veces le han sido negados por los prejuicios de la
sociedad.
Me sorprendió y me gustó el final, ver como los cambios
en la señora iban afectando positivamente a la familia. El papel
del librero, el papel de la psicóloga, la idea muy eficaz de la
repetición generacional, todo eso ha logrado plasmar narrativamente
ideas que son familiares en textos puramente teóricos. Creo que
en este sentido también es acertado el orden de las lecturas, en
particular con el último capítulo. En este episodio hay
una búsqueda por unir todo, por comprender las conexiones entre
todo en la vida. En fin, me encantó la novela y me hizo pensar
en la tendencia peyorativamente llamada literatura light que tiene que
ver con el nuevo peso del mercado sobre la literatura”.
Daniel Anderson, jefe del Departamento de Español y Portugués
de la Universidad de Kansas, Lawrence.
24.
“La segunda novela de Sara Sefchovich es una rearticulación
femenina y feminista de elementos de don Quijote de la Mancha. La novelista
mexicana construye su propia obra como heredera de la lengua y los textos
de Cervantes. Como aquella, la novela se narra polifónicamente,
como en aquella se presenta un universo de ambientes literarios y sociales,
y como en aquella se trata de satisfacer a un lector, en este caso la
lectora burguesa contemporánea. Pero si para Cervantes la lectura
hace perder el juicio, a Ana Fernández le brinda el equilibrio
sicológico y emocional, se vuelve para ella un vehículo
de exploración intelectual, espiritual, sentimental, política,
erótica, estética y
la lectura conduce a una transformación personal y familiar totalmente
positiva. Lo femenino esté en que Don Quijote se vuelca hacia fuera
y Ana Fernandez se vuelca hacia adentro, él sale al mundo a buscar
aventuras, ella modifica su vida familiar, su casa y hogar y busca sus
aventuras en las tarimas del teatro mental. No es la feminista Nora que
abandona la casa de muñecas, sino que es una feminista al estilo
mexicano que forja una revolución con pocos aspavientos para transformar
el funcionamiento de la familia. Si Don Quijote es un idealista, Ana es
un idealismo templado en el realismo, como si promediara y feminizara
los extremos del Quijote y Sancho para salir cuerda y madura. Y es que
no hay nadie que la excuse de sus deberes y responsabilidades como al
Quijote y eso la obliga a actuar dentro de ciertos parámetros.
Sefchovich demuestra que con todo y los privilegios de clase, la madre-esposa
ve su libertad circunscrita por las expectativas tradicionales de su papel
como mujer. La novela destila tanta ejemplaridad como Cervantes, queriendo
enseñarle a su público no simplemente a leer sino a leer
bien y a iluminar los caminos de su vida extra-literaria con las luces
que se vislumbran en las hojas impresas.”
Juanita Garciagodoy, profesora de literatura,
“The Lady of Dreams, a Rightside-up Quijote”, ponencia presentada
en el Congreso de Literatura Femenina Hispánica, Macalester College,
St Paul Minnesota.
25.
“La señora de los sueños es otra vez, como Demasiado
Amor, una novela de viaje, pero esta vez del viaje real y proscrito de
la imaginación. Pero si soñar a lo mejor no cuesta nada,
sentarse durante seis y hasta ocho horas diarias frente a una máquina
de escribir o a una computadora le ha costado siempre a la mujer mucho
más que al hombre. En el deseo de evadirse del sueño –y
no en el sueño por el sueño mismo- y en la urgencia por
dejar constancia y perpetuar la realidad y la maravilla de una historia,
está la redención de un escritor, hombre o mujer.
Sara Sefchovich ha pasado a formar parte del grupo de narradoras mexicanas
que nos invaden, nos envuelven, nos divierten, nos emocionan, nos sacuden
y finalmente nos iluminan. La literatura de Sara Sefchovich tiene momentos
realmente alucinantes y otros menos afortunados, pero no conoce el miedo.”
Mayra Montero, escritora,
en Librería Papyrus, San Juan de Puerto Rico.
26.
“In La señora de los sueños, Sefchovich recognizes
the power of fiction effects. She deals with themes and images from popular
women´s fiction for women and the melodramatic events that motor
the plot will put the reader into the fiction, as the repeated truncation
of fiction within a fiction. The formula romance appears, although the
romantic happy ending is either ironized (Señora de los sueños)
or projected onto an unlikely protagonist (Demasiado amor). At the same
time, its obvious soap opera qualities, along with the emphatic repetition
of images signaling the banalization of culture, offer a permanent dissonance,
not an escape from fiction”.
Arriba
* * *
Vivir
la vida
1.
“Vivir la vida es una novela que relata la aventura en que se ha
convertido nuestra existencia en este país. Cada mañana,
cuando nos levantamos para cumplir con nuestras obligaciones o con nuestros
placeres, con nuestro trabajo o con nuestro ocio, ignoramos lo que va
a suceder y nos llevamos sorpresas, unas veces felices y otras dolorosas.
La vida cotidiana, el hogar, la familia, ya no son ese lugar pacífico
y seguro en que se halla refugio del ruido y las dificultades, sino por
el contario, es donde pasan los acontecimientos más importantes
y donde nos esperan los grandes cambios, todos demasiado rápidos,
al punto que apenas nos damos cuenta de ellos.”
Anónimo,
Sección cultural del periódico El Universal.
2.
“La nueva novela de Sara Sefchovich tiene un humor cáustico
que denota la madurez alcanzada por la escritora. Su estrategia narrativa
es doble, tiene un lado serio, real, y una aparente superficialidad que
tiene un cariz de profundidad, de enseñanza”.
Evodio Escalante, crítico literario
En la presentación del libro.
3.
“Vivir la vida es al mismo tiempo una novela de aventuras y una
novela intimista religiosa. Esta, en el mejor sentido del termino: el
que supone una abierta confrontacion con Dios, tal como la de Job que
dice aunque me destruyas te amaré Señor. Aquella porque
este libro es en realidad una especie de manual de cómo sobrevivir
la vida (así se deberia llamar), protagonizado por una mujer que
vive varias vidas y que asciende y desciende tantas veces que no podemos
menos que recodar esa carta del tarot, la rueda de la fortuna. La trepidante
existencia de Susana transcurre medio en serio y medio en broma con frescura
y aceptación amarga, en un tiempo que no es lineal, es discontínuo
como en los sueños. La frescura, el ritmo, las imágenes
como flashazos de cine, la ironía y el humor caracterizan a esta
novela que expone la idea de un orbe azaroso, impredecible, infinito.
Los detalles nimios, gestos, tonos, muecas y el hacernos cómplices
de estos pequeños detalles es uno de sus mejores logros. Novela
descarnadamente humana, tal como es la vida, nos hace percatarnos de que
todos somos Job, todos somos Susana.”
Ignacio Solares, escritor,
“Vivir y sobrevivir la vida”, Los Universitarios, revista
de la Universidad Nacional Autónoma de México
4.
“En su mas reciente novela, Vivir la vida, Sara Sefchovich se atreve
a lanzarnos una personaja incomoda: Susana, la antítesis de la
autonomía, seguridad, independencia, fortaleza, orden, liberación
femenina. Sefchovich no le da tregua a su personaja y la vuelve casi retrasada
mental por dejarse llevar por las circunstancias y las decisiones de otros,
las situaciones se imponen, las mujeres nada elegimos. Eso produce gran
incomodidad. Son muchos los absurdos y los excesos, las aseveraciones
muy arbitrarias para estos tiempos que corren. Pero también ofrece
una metáfora del país, un lugar donde todo puede suceder
en un día, nada se puede planear y las decisiones se te imponen.”
María Antonieta Barragan, periodista,
Revista Paula.
5.
“Aprendí que vivir la vida es vivir sin pensar dos veces
las cosas. Me emociona verte hablando como siempre, con todo al máximo
en excesos: la fe que tras dos semanas hace sangrar, bosques que son un
país entero en llamas, cantidades de papas fritas y refresco que
alcanzan para toda la vida, las penas de amor que dan flojera y una pasión
que es el motivo de la vida…y para acabar, saber que el mejor amigo
de uno puede ser el viudo de tu marido…
Vivir la vida es un compendio ilustrado, revisado y mejorado de los principios
e ideas con los que crecí, con los que crezco, con los que vivo
y con los que me voy a morir. Son los principios y finales de lo que he
escuchado siempre, en la sobremesa, a la hora de los pasteles, en el tráfico,
es lo que está en mi memoria. ¿Qué se siente hacer
un libro en el que estás tu casi desnuda pero nadie lo sabe? Lo
que más te agradezco de este libro es que se va a quedar para siempre,
para los nietos y los chosnos, para cuando poco a poco y espero que por
turnos y en correcto orden, acabemos de vivir la vida.”
Rodrigo Sigal, músico,
hijo de la autora, vía internet.
6.
“Me encanta la novela, la narración se desplaza con mucha
facilidad y ese desplazamiento se ve reflejado en la personalidad de la
protagonista. Es una novela con mucho humor, en la que es obvia la pasión
de la autora por el romanticismo decimonónico. Pero a mi parecer,
también hay una estrecha relación con la narrativa picaresca.
Susana tiene muchas características del personaje pícaro,
como la narración en primera persona, los diferentes empleos con
distintos patrones, que le den golpes, que padezca hambre, que abandone
a sus familias, que evolucione como persona. Pero sobre todo que le gusta
vivir. Esta novela se disfruta en su lectura.”
Antonio Arreguín, estudiante de doctorado en literatura mexicana,
Universidad Estatal de Arizona.
7.
“¿No será que Sara y sus personajes tienen razón?
¿no será que en vez de vivir la vida es más bien
que la vida nos vive a nosotros? En la novela de Sara lo bueno y lo malo
están allí como un túnel por el que hay que atravesar
y contra el que es absurdo pretender que nos desviamos. Esta idea, que
es la dominante en Vivir la vida, coincide con la de los antiguos griegos
y los poetas renacentistas y se opone al optimismo ramplón de los
manuales de autoayuda que pretende convencernos de que somos el arquitecto
de nuestro propio destino. Susana, el hermoso personaje que ha creado
Sara para protagonizar esta novela, es la representante, sin saberlo,
del famoso carpe diem, vive al día. La mecánica con la que
Sara Sefchovich acicatea nuestra impotencia sobre lo que le ocurre a Susana
consiste en despertar nuestra necesidad de que ella haga algo para actuar
sobre su destino: ¿por qué no actua? Nos preguntamos ¿por
qué no decide? ¿por qué no lleva a cabo sus iniciativas?
Lo que sucede es, como dijo Lacan, que estamos condenados a ya no saber
para dónde actuar, dónde está nuestro deseo. Pero
como Susana, aún desconociéndolo no podemos sino irremisiblemente
vivir la vida”.
Rosa Beltran, escritora,
“La vida que nos vive”, La jornada semanal, suplemento del
periódico La jornada.
8.
“La novela de Sara Sefchovich Vivir la vida parece acogerse a una
licencia: la ilusión de libertad que el narrador comparte con quienes
leen y donde una voluntad soberana decide de manera relativamente arbitraria
que todo lo que ocurra se caracterice por su total desapego de la normalidad.
Ella explota de manera flagrante el uso repetido e indiscriminado del
recurso al absurdo, al exceso, al sinsentido…a una vertiginosa sucesión
de acontecimientos cuya marca común es la improbabilidad..y sin
mediar ninguna clase de reflexión que nos indique bien a bien hacia
dónde va la trama, aunque se teme el peligro de que caiga en los
lugares comunes…Sin embargo, conforme avanza la narración
el texto irá imponiendo su propia lógica, su propia coherencia
interior. El plan es llevar el absurdo a tales proporciones que el proyecto
narrativo caiga por su propio peso y adquiera volúmen de parodia:
de ahí en adelante los lugares comúnes servirán como
punto de apoyo para una deconstrucción minuciosa del género.
En interesante contraste con sus dos novelas anteriores, Vivir la vida
pareciera romper con la afición de la autora por los grandes temas.
Esta vez Sefchovich opta por los temas pequeños: lo cotidiano,
lo tribial, la familia, lo común y corriente, lo vulgar. Y si las
otras protagonistas se habían propuesto como agentes de sus propias
existencias, si habían reivindicado el albedrío como fuente
de descubrimiento y realización, en esta impera el sentimiento
contrario: el éxito, el reconocimiento, el amor, el dinero, al
igual que la desgracia, la depresión, la anomia, la soledad o el
abuso son circunstancias puramente azarosas donde no intervienen ni la
identidad ni la búsqueda ni el empeño ni el talento personales.
Como tales, ocurren sin consecuencias notables, la vida es solamente transcurrir
y no deriva en destinos ni grandiosos ni infames.”
Hortensia Moreno, escritora,
Revista Debate Feminista.
9.
¡La protagonista, no tiene aparato síquico!
Marcela Serrano.
10.
“Con lenguaje coloquial, en parrafos episódicos que pueden
leerse como se mira una telenovela, lo cual aunque parezca irrespetuoso
puede ser uno de los mejores elogios, Sara Sefchovich hace uso de la rutina
cotidiana y la simpleza de una mujer convertida en símbolo de lo
inestable para denunciar verdades que nos han pesado por siglos pero hoy
nos agobian como nunca. Sefchovich lleva al escenario mexicano, con eficacia
de dramaturgo, tres enfoques metafísicos universales, el de Jaspers,
el de Sartre y el de Marcel, dándoles la violencia de lo paródico
y lo desconcertante del absurdo.”
Fernando Diez de Urdanivia, crítico literario,
Revista Costco Contacto.
11.
“Vivir la vida narra la increíble historia de una mujer como
cualquiera otra, a la que sin embargo le sucede abdsolutamente todo lo
humanamente imaginable y mucho de lo inimaginable. Como si la existencia
humana fuera una vertiginosa montaña rusa, esta mujer se deja arrastrar
de una a otra situación a cual más inaudita y desbordada.
Porque la anécdota es lo de menos frente a la actitud con la que
vivimos, Vivir la vida es una especie de juego en el que lo importante
es precisamente eso, aprender a vivir”.
Myrna Ortega,
Mesa de novedades, revista siempre.
12.
Río de palabras y acontecimientos unidos solo por el correr del
tiempo. Risotada lanzada a las contradicciones. Risa literaria contenida
porque estamos todas ahí: las que robamos las identidades, las
que actuamos contra el sistema, las que nos rendimos, las que nos vamos,
las que hemos sido ayudadas, las que hemos sido sorprendidas, las que
tenemos un amigo que nos consuela, las que hemos sido violadas, las que
hemos estado cerca de la carcel y de la locura, las víctimas del
sistema médico, las risibles intelectuales, las madres con y sin
instinto maternal, las ineducadas, las acalladas, las que tomamos un camión
tras otro.
Es una trágica novela divertida contada en primera persona, un
acercamiento a la realidad, un juego sobre la cuestionable verdad de las
decisiones y la ambigüedad de las elecciones,”
Francesa Gargallo, escritora,
en la presentación del libro
13.
“Las novelas de Sara Sefchovich son inteligentes y divertidas. Parecen
ser felices, pero en realidad muestran que el mundo es difícil
y doloroso para las mujeres. Mientras se ríe y mientras llora y
mientras se conmueve y mientras se indigna, usted conocerá al país
y a sus gentes con sus bellezas y sus horrores y descubrirá, de
la mano de tres entrañables personajas, que hay muchas formas de
enfrentarse a la vida y muchos caminos por los que se puede transitar
para vivir. Esta es una literatura que le habla a las personas comúnes
y corrientes que somos todos nosotros hoy, los que vivimos aquí
y ahora y tenemos que elegir, amar, trabajar, cuidar familia, soñar,
enfermarnos, morir.”
Introducción al folleto de presentación del tríptico
editado por Alfaguara.
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