México, Oceano, 1ª edición 1999. En la portada un óleo de la señora Aída Sullivan de Rodríguez en la terraza del Castillo de Chapultepec y en la contraportada una fotografía de la señora Carmen García de Portes Gil.

La 2ª edición reescrita, corregida y aumentada, incluye nuevas fotografías y un CD Rom elaborado por Carlos Martínez Assad con más de 500 fotografías, música, biografías y textos sobre distintas épocas, 2002. En la portada una fotografía de la señora Beatriz Velasco de Alemán y en la contraportada una fotografía la señora Carmen García de Portes Gil.

Tercera edición, Oceano, 2010. En la portada la obra Casi el Paraíso de Abel Quezada.
Cada una de las ediciones lleva varias reimpresiones. Se han vendido más de 150 000 ejemplares en sus presentaciones trade y bolsillo.

Tema:
En México existen ciertos temas sobre los cuales se guarda silencio. Y no porque alguien haya hecho explícita la prohibición de referirse a ellos, sino por un código cultural que así lo marca y que todos hemos hecho nuestro. Uno de esos silencios se ha hecho en torno a las esposas de los gobernantes. ¿Quiénes fueron? ¿qué hicieron? ¿qué es lo que su tiempo les permitió sentir, pensar, hacer? ¿ejercieron algún poder o influencia en los actos de gobierno?
Este libro es un estudio pionero que recorre quinientos años de historia, política, sociedad, cultura, ideas, artes y literatura, moda y gastronomía, costumbres y vida cotidiana, anécdotas y fotografías, para buscar a las esposas de los gobernantes de México. Se trata de mujeres que no existen en la Historia, esa que va con mayúscula, esa que han escrito los triunfadores, esa que aprenden los niños en las escuelas y que cuentan los libros, mujeres que llegaron muy cerca del poder pero no por ellas mismas sino por estar casadas con quien lo tenía, mujeres a las que nadie las nombró ni eligió, que no ocuparon ese lugar por mérito o deseo, que no cobraron salario, cuyos quehaceres no estuvieron señalados ni definidos por ninguna ley o reglamento, pero que no pudieron librarse de cumplirlos, mujeres que a la hora de cobrar las cuentas, corrieron parejo con la gloria pero también con los abucheos y las indignaciones.